Carta de Libertad

Una final para el olvido

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Foto: La Vanguardia.

 

En estos días de cuarentena, donde el tiempo libre sobra, rememoré la final del Mundial de Brasil 2014 que enfrentó a Argentina frente a Alemania. Sabiendo el resultado del encuentro y las críticas que esa derrota de la albiceleste recayeron en un hombre en particular, esto me provoca que me siga acordando de él, que no es otro que Leo Messi. Como en las recientes citas mundialistas, el paso de Argentina por ese mundial fue con más pena que gloria. El conjunto dirigido por Alejandro Sabella tuvo fortuna en el sorteo y quedó emparejado en el grupo F junto a combinados nacionales, teóricamente inferiores en cuanto al nivel de sus futbolistas: Nigeria, Bosnia y Herzegovina e Irán.

El debut en Río de Janeiro, fue frente a Bosnia. Un resultado de 2 a 1 que dejó muchas dudas y temores y que hacían presagiar que como en torneos anteriores la bicampeona del mundo caería en primeras rondas. Sufrieron,  pero cumplieron pronósticos al avanzar a octavos como primeros de grupo. Los partidos que te hacían avanzar o que te mandaban para casa se decidieron, de milagro, a favor de un equipo con 44 millones de almas apoyándolos.

Llegaba la esperadísima final.  Argentina llegaba falta de gol y con fragilidades defensivas, pero como siempre, amparándose en la figura de su estrella. Su rival, Alemania, llegaba envalentonada al encuentro. La historia, contar en sus filas con Miroslav Klose, pichichi de ese mundial, y la paliza en semifinales a la anfitriona respaldaban el optimismo de la “Die Mannschaft”. Dos dinámicas opuestas que no significaban nada, ya que las finales no las ganan la historia, sino el juego, aunque a veces también la suerte.

Gonzalo Higuaín perdonó frente a Manuel Neuer y en la segunda mitad de la prórroga llegó la machada alemana. Gol de Mario Götze, que desató la locura en un equipo que defendió con uñas y dientes los minutos finales. Otra final perdida por Argentina y otra vez cuestionada la intervención de Leo Messi en la final. El de Rosario rozó  la copa con la yema de los dedos pero acabó llorando en el césped, viendo como otro que no vestía de blanco y azul levantaba el trofeo. Para muchos, el que Messi no ganara este mundial le dejaría para siempre, a quedarse un escalón por debajo de Diego Armando Maradona, el cual sí consiguió ganarlo en el 86.Era la oportunidad soñada para callar bocas y zanjar el eterno debate, pero la suerte se agotó en semifinales y Messi aunque lo hubiera ganado todo a nivel individual y de clubes, cuando se retire, siempre quedará en su corazoncito, esa espina clavada.

FOTO: El Crack Deportivo.

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