Carta de Libertad

Un virus llamado fútbol argentino

Modificaciones en el sistema de competición y deudas acumuladas son señales de un fútbol argentino desorganizado.

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El orden y la transparencia jamás han sido dos palabras que caractericen nuestro querido fútbol argentino. Todo lo bueno que ha salido de nuestro territorio dentro del campo de juego, nunca se pudo ver reflejado desde el otro lado de la línea de cal y, durante este receso, las diferencias entre las personas que lo dirigen no lograron ocultarse.

Luego de 35 años de mandato de Julio Grondona al frente de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), múltiples formatos fueron utilizados para llevar a cabo cada una de las temporadas: primero con 20 equipos participantes. Más tarde, con 30. Luego, 28. Después, 26. Finalmente, 24.  Torneos cortos sí, torneos cortos no… Primero dos descensos, luego solo uno, después cuatro y finalmente… ¡ninguno! En fin, un verdadero caos.

Con la obligada interrupción de la Copa de la Superliga por la pandemia del coronavirus y luego de varios intercambios de opiniones e intensos debates, los dirigentes tomaron la decisión de suspender los descensos hasta el 2022 teniendo en cuenta que este receso puede causar graves problemas en las economías de los clubes más humildes y, de este modo, provocar algunos inconvenientes a la hora de armar los planteles para luchar por la permanencia y quedar en desventaja entre unos y otros. Pero, ¿por qué por dos años? ¿No le quita sentido a la competencia? Sí, y bastante, pero de todos modos miran para el costado y siguen adelante.

A todo esto, hay que sumar la disolución de la Superliga Argentina y la creación de la Liga Profesional de Fútbol, quien será comandada nuevamente por la AFA y presidida por Marcelo Tinelli, presidente de San Lorenzo (sí, no por un ente independiente sin intereses deportivos), que estaría analizando la posibilidad de disputar un Torneo Adaptación en cuanto el Ministerio de Salud lo permita para obtener el clasificado a la Copa Libertadores que resta. Así es, un nuevo sistema de competición y más cambios que finalmente recaerá en que las próximas temporadas tengan 28 equipos participantes de no mediar más alteraciones.

Según declaró Claudio Tapia, presidente del principal ente del fútbol argentino, “nuestro fútbol estaba dividido: una parte en la AFA, otra en la Superliga, una parte de la dirigencia dentro del Comité de la Superliga y hoy vamos a empezar a dejar atrás eso«, pero bien sabemos que cada cual se centra en su beneficio. Nadie ha podido torcer esa premisa de nuestro país. Los de arriba miran su bolsillo y su posición en la tabla y los del ascenso que se maten. O mueran de hambre, como podría pasar. Y lo peor y que los define, es que nadie confía en nadie. El fútbol argentino seguirá siendo fútbol argentino, con sus gratos espectáculos en el campo y diferencias en el escritorio.

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