Carta de Libertad

Peligro en las elecciones del Barça

Los futuros candidatos a la elecciones presidenciales del verano 2021 comparten un elemento en común: ideología

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No se vosotros pero yo estoy hasta las narices. Más concretamente, hasta los cojones, los mismísimos cojones.

Hace unos días leí una noticia sobre los candidatos a la presidencia del FC Barcelona. Salí preocupado, casi horrorizado. La situación del Barça no es nada buena. Fuga de directivos tras el escándalo del #BarçaGate, acusaciones de robo a las arcas de club y, no nos olvidemos, pañolada hacia el palco en el último partido en casa.

El próximo presidente culé tendrá una serie de desafíos bastante importantes así como interesantes: la despedida de Leo Messi, la creación y finalización del nuevo Espai Barça y la gestión de un mercado de fichajes totalmente enloquecido. Además de resolver la posible corrupción y hacerle una limpieza de cara al club, que falta le hace.

Los candidatos

Veamos entonces quiénes son los valientes que se enfrentan a tales retos.

Víctor Font. Fue el primero en anunciar su candidatura. Es un empresario catalán del sector telecomunicaciones. Tiene el apoyo de Xavi Hernández, futuro entrenador del Barça con total seguridad. Font comenta que hay “que reconstruir el club de arriba abajo para evitar la tormenta perfecta”. Hasta aquí todo muy bien. Ahora viene lo que me preocupa: es un independentista declarado.

El siguiente en la lista es el mitiquísimo y, para mi, el mejor presidente que ha tenido este club: Joan Laporta. No necesita presentación, pero recordemos algo que siempre proporciona placer a los culés: fichó a Ronaldinho e inició la mejor era del Barça de la historia. Ganó todos los títulos, se gastó el dinero del club en manjares, prostitutas y en la sala Luz de Gas. Después se hizo político independentista electo en el Parlament, consiguiendo la vergonzosa inmunidad que otorga nuestra ley. Un cara dura, pero un ídolo.

Lluís Fernández Alà. No lo conocen ni en su casa. Es de Sant Cugat y tiene una empresa de consultoría… bla bla bla, es independentista. Su estrategia para captar votos es enmendar el #BarçaGate, creyendo que la fortaleza del club recae en la plantilla.

El siguiente, por si había alguna duda, independentista en la lista es Jordi Farré. Un loser que no pudo presentarse en 2015 porque no llegó a las firmas necesarias. Lo más significativo de este individuo es que quiere eliminar a Nuñez del Museo. Ni fú ni fá oiga, lo que yo quiero es llenar el museo de trofeos.

Por el momento no tenemos candidato continuista. Y esperemos que no lo haya. No quiero volver a ver u oír nada que tenga que ver con Bartomeu y su junta. En principio, iba a ser Emili Rousaud, pero fue uno de los que se fugó de la entidad y acusó de que “alguien ha metido la mano en la caja”.

Hasta aquí, tenemos una lista con nombres y apellidos de personas vinculadas al club o que quieren dar un paso agigantado en su amor barcelonista. Son personas que, aunque declaradas independentistas, cuentan con proyectos deportivos.

Lo que me irrita en exceso

A estas alturas, ya habréis notado que no soy independentista. Es más, soy uno de esos que han tenido que tragar durante años como el club se ha transformado en una herramienta política. Y de herramientas va este artículo.

El último candidato a la presidencia no es una persona, es una entidad. La ANC. Por si alguien no lo sabe, es una plataforma subvencionada por el gobierno catalán, cuyo objetivo es el desprestigio a España y la independencia de Cataluña, así como recaudar fondos para conseguirlo. Legítimo, pero discutible.

Pues bien, la secretaria de la organización, Montse Soler Prat, ha afirmado que están barajando la opción de presentarse bajo el organismo ‘Eines de País’ (Herramientas de País).

Su intención es “gobernar a un Barça que trabaje más desacomplejadamente para el país” y tener “presencia independentista en los gobiernos, hecho clave par hacer red de apoyo para la base de la desconexión”.

¿¡PERO ESTO QUÉ ES!? Ya está bien de utilizar el club como una herramienta política. El Barça tiene socios alrededor de todo el planeta, con multitud de ideologías, creencias religiosas, etnias y un largo etcétera. ¿Les parecería bien que el Barça instalara una mezquita o una sinagoga en el parking? ¿O que abriera un espacio dedicado exclusivamente al colectivo LGTBI? ¿O una estatua de un toro en apoyo a la tauromaquia?

Pues eso, el Barça es un club deportivo, un club de fútbol y se debe dedicar única y exclusivamente al deporte. Ni lazos, ni pancartas ni hostias en vinagre. Deporte y sólo deporte. Si por mí fuera, prohibido entrar esteladas y rojigualdas al estadio. La única bandera permitida es la culé.

¿Por qué leches tengo que aceptar que el equipo de mi corazón propague un mensaje político? Y no sólo eso, un mensaje que no es uniforme en todos sus miembros, aficionados y socios. Podría explayarme durante horas, pero el mensaje que quiero transmitir es, que la política y el deporte son incompatibles. Al menos en Can Barça. No corresponde y no aporta nada positivo.

1 comentario
  1. Sergi Cuesta dice

    PD: aunque me duela reconocerlo, el RCD Espanyol está haciendo una gestión magnífica sobre este asunto. Siempre se ha mantenido al margen y ha respetado las distintas ideologías de su afición.

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