Carta de Libertad

Batería: «Tengo el desafío de hacer que el fútbol sala francés crezca»

El brasileño que acababa contrato con Jimbee Cartagena ficha por el Kingersheim francés en busca de nuevos retos

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Dione Alex Veroneze, conocido futbolísticamente como Batería, es un jugador de futsal internacional con la selección brasileña que ha militado varias temporadas en la Liga Nacional de Fútbol Sala. Su carrera ha estado llena de altibajos, pues maravilló al mundo siendo muy joven en Movistar Inter, pero su paso por el Barça no fue del todo como el esperaba. Actualmente se encontraba jugando para Jimbee Cartagena, pero desde hace tan solo unos días el Kingersheim francés ha oficializado su fichaje.

 

¿Cómo fueron tus inicios en el futsal? ¿Siempre te decantaste por este deporte?

Siempre con el fútbol sala y el fútbol, con los dos. Es verdad que soy un apasionado del deporte y todo lo que lleve un balón o sea competir me encanta. Desde muy pequeñito ya empecé con el fútbol sala, con tan solo 6 años… Y ahí seguimos hasta el día de hoy, 23 años.

 

¿Tenías claro desde pequeño que te querías dedicar al futsal profesionalmente?

No sé si tenía ese pensamiento. Lo que yo quería era ser jugador de fútbol. Veía a Ronaldo «Fenómeno», Rivaldo, Kaká, etc., muchos jugadores que me encantaban. Luego en el fútbol sala Falcao, Vinicius, Lenísio, etc. Decidí en ese momento que quería ser un jugador profesional. No sé a qué edad, por qué no me acuerdo mucho de la época en la que empecé, pero sí es verdad que el fútbol sala y el fútbol han sido siempre una pasión que he tenido.

 

¿Tuvieron que hacer grandes esfuerzos tus padres para que pudieras dedicarte al fútbol?

Sí. A parte hay muy buenas historias. Mi familia pasó por momentos complicados en algunas etapas de nuestra vida, económicamente hablando también, y la verdad que han hecho todos los esfuerzos posibles. Hicieron cuanto pudieron para que yo al menos pudiera tener una oportunidad de jugar al fútbol. Quizás en el fútbol sala no tanto porque es un poquito más abierto el tema. Para entrar es más fácil digamos. Te permiten probar y es más probable que alguien te vea. En el fútbol mis padres han hecho esfuerzos tremendos para que yo pudiera estar, por ejemplo, 5 meses en Porto Alegre, probando en el Internacional de Porto Alegre y con todos los costes pagados por ellos en un momento súper complicado de nuestras vidas. Entonces, siempre fue un plus de motivación convertirme en jugador profesional para dedicárselo a ellos.

 

¿Por qué crees que los jugadores brasileños habéis destacado tanto siempre técnicamente? Parece como si estuvierais un escalón por encima del resto.

No sé si estamos un escalón por encima (risas). Quizás por cuestión de cantidad de jugadores que tienen esa parte técnica, quizás sí, pero ves que en todos los sitios hay gente que maneja muy bien el balón. Sí es cierto que es un poco como que lo llevamos en la sangre los brasileños, el tema del fútbol, del fútbol sala, etc., del deporte en general. También un poco en mi caso, te digo por experiencia propia, es un trabajo que viene desde abajo con 6 años me acuerdo de hacer cosas muy técnicas. No me limitaba a que me echaran un balón y salir corriendo detrás de él. Hacía ya un poquito de coordinativo, movimientos técnicos, etc. Creo que va un poco también con la preparación y los conocimientos de gente que trabaja con la base en Brasil.

 

¿En estos primeros pasos, antes de jugar en Krona Joinville, dónde jugabas?

Jugué obviamente en la calle con mis amigos, creciendo con ellos. Hemos salido unos cuantos jugadores de mi pueblo, Palmitos, un pueblo bastante pequeñito. Empecé jugando en Palmitos y luego salí con 14 años a Chapecó, una ciudad algo más conocida, desgraciadamente por la tragedia con los jugadores de fútbol que sucedió hace algunos años. Después fui a Saõ Miguel do Oeste, otra ciudad que está al lado y posteriormente al Krona Joinville, donde me profesionalicé. Subí al primer equipo y me convertí en un jugador profesional.

 

¿Desde pequeño ya notabas que eras más bueno que el resto?

No (risas), de hecho no destacaba tanto. Tanto en el fútbol sala como en el fútbol la gente decía que yo nunca llegaría a ser un jugador profesional por mi tamaño y porque era un jugador muy flaco. Tampoco soy muy fuerte hoy en día, pero siempre he sido un jugador más bajito y flaco que los demás y me acuerdo de hasta los 16 años que pegué un poquito el estirón, la gente no daba un duro por mi prácticamente.

 

Es curioso cómo se le da tanta importancia a la envergadura cuando luego existen tantos buenos jugadores de pequeño tamaño.

Fíjate Messi, Romario, Iniesta, Xavi y una lista interminable. Es un poco en lo que se ha convertido tanto el fútbol sala como el fútbol, un juego más físico realmente. La gente quizás busca más jugadores con ese perfil de jugador más grande y fuerte, pero realmente los mejores del mundo, como tú has dicho, nunca han tenido un porte tan grande.

 

¿Qué recuerdas de esos primeros años en Krona, antes de venir a España?

Yo me acuerdo perfectamente de todos los momentos porque estaba metido en uno de los mejores equipos de Brasil y, quizás, del mundo en ese momento, con grandísimos jugadores que estaban también en la selección brasileña. Me acuerdo de cada momento porque cada día tenía que intentar demostrar que merecía estar ahí. Había pocas oportunidades para meterme en la lista de esos 12 que iban convocados, así que fueron tres años y medio en el Krona y lo difícil no fue llegar, sino mantenerse entre tantos buenos jugadores.

 

Y hablando de buenos jugadores, coincidiste en Krona con Ferrao, con quién volverías a coincidir en el FC Barcelona.

Sí, estuvimos en 2010. Él llegó y yo ya estaba en Krona. Era su segunda vez que volvía a Joinville en esa época y coincidimos juntos un año. Luego, él se fue a Rusia y yo 3-4 meses después me vine a España.

 

¿Te costó hacer el cambio a España? Dejabas atrás la familia, la dificultad del idioma, etc.

Pues yo creía que me iba a costar mucho más. No sé si por mi mentalidad de querer triunfar, la facilidad de adaptación que tuve aprendiendo bastante rápido el idioma o por estar mentalmente preparado para encontrarme con la nueva cultura, no me costó tanto. Además, vino mi mujer conmigo también y eso lo facilitó todo, pero también dejé atrás a mi familia y amigos, lo cual se me hizo duro al principio. No obstante, la adaptación a la cultura española y al juego fue sencilla.

 

Llegas a Inter Movistar a un equipo plagado de estrellas siendo solo una promesa, ¿no te sentías cohibido ante tanto crack?

No y creo que esa ha sido la clave de mi éxito en el Inter. Al ser un jugador más desconocido, la gente no depositaba tanta esperanza en mí y todo lo que hacía les maravillaba. Solo pensaba en disfrutar y aprender de la gente que me rodeaba como Schumacher, Luis Amado, Ortiz, Álvaro, Matías y tantos otros que había en esa época. Pienso que esa mentalidad que tuve al principio me ayudó mucho en ese proceso inicial.

 

Has nombrado a varios de tus excompañeros. ¿Quién fue el que más te ayudó cuando llegaste a España?

Pues éramos 7-8 vecinos: Matías, Pola, Eka, Betao, etc. Estos dos últimos son los que más me ayudaron, pero también Schumacher y los demás. Me ayudaron mucho. En cuanto al idioma, me acuerdo de mi primer stage con Inter en una pretemporada. Me pusieron con Álvaro y Luis Amado para obligarme prácticamente a empezar a hablar (risas). Luis Amado era un espectáculo porque yo cada dos por tres hablaba mal y él me andaba corrigiendo.

 

En Inter también viviste la primera convocatoria con la selección absoluta brasileña. ¿Qué sentiste cuando llega el momento en qué tu país te convoca?

Me acuerdo perfectamente de ese momento (risas). Estaba haciendo una barbacoa con los brasileños porque habíamos acabado un partido súper importante, contra El Pozo si mal no recuerdo, y habíamos ganado. Me llegó la noticia y fue espectacular. En 2010 ya había participado con las inferiores de Brasil y había cumplido mi sueño de vestir esa camiseta amarilla y cuando llegó ese momento fue espectacular. Fue en Brasil esa convocatoria, por lo que fue bonita y especial con mi familia.

 

Y tanto en los equipos en los que has jugado como en la selección has coincidido con jugadores de mucha calidad como Ari Santos, Ferrao y el mismísimo Falcao. ¿Es tan bueno como dicen?

Sí, incluso más (risas). La verdad que he tenido algunas oportunidades de estar con él y muchos momentos en contra estando en Brasil o aquí en el Barça jugando contra él en el mundial de clubes. Lo tiene todo el cabrón. Era un espectáculo verle jugar. Creo que es el más grande de todos.

 

Además él se retiró ya mayor, ¿te ves haciendo como él, crees que el cuerpo te aguantará?

Pues no lo sé, ojalá que sí (risas). Quiero seguir hasta el día que disfrute. A partir del momento en que no disfrute o mi cuerpo no aguante lo dejaré. Ojalá sea con su edad. Disputó el Mundial de Colombia con 40 o 41 años. Si puedo llegar a esa edad jugando, al nivel que él lo hacía sería una victoria bastante grande.

 

Y para aguantar y llegar bien es importante el entrenamiento y la alimentación. ¿Sigues alguna dieta o entrenamiento especial?

Si sigo una dieta, pero no tan especial, sino más bien unos consejos que aquí en Cartagena me dio la nutricionista. Al salir del Barça también seguía un planning con directrices y unos entrenamientos personales. Todo esto lo llevo seriamente porque soy un jugador que necesito cuidarme bastante.

 

En Inter estuviste 3 temporadas y decides marchar al eterno rival, el FC Barcelona. ¿Cómo se lo tomó Inter?

Sí, la verdad, el club en sí y la gente que está metida dentro de lo que es el deporte y sabe cómo funciona todo esto, lo que me transmitieron no fue nada malo. Es verdad que la afición que es quien más siente y tiene las emociones más a tope si se lo tomaron un poco mal la situación de que yo cambiase. Me acuerdo de palabras de Velasco deseándome lo mejor y de otra gente que quería que yo estuviese a gusto, de la directiva o el mismo José María García. Él estaba medio enfadado pero me tenía y me sigue teniendo mucho cariño y yo a él también, me deseó lo mejor al final. Sabe que son decisiones que tienes que tomar en poco tiempo y un tren como el Barcelona solo te pasa una vez en la vida, por lo que en ese momento quise aprovechar una oportunidad única. Creo que todos los jugadores de cualquier deporte cuando ven una camiseta del Barcelona les gustaría poder vestirla y yo tuve ese privilegio.

 

Todas estas críticas que te llovieron, ¿cómo las viviste?

La verdad es que pase momentos duros y complicados. Me acuerdo copas de España, donde había afición de todos lados y me decían: «Batería pesetero», «mercenario» y cosas del estilo. Sin embargo, creo que esa faceta siempre fue una de mis grandes cualidades, la fortaleza mental. Sabía que cuando acepté el desafío de salir de Inter para ir al Barça a mucha gente no le gustaría y sufriría en algunas pistas insultos. Siempre intenté fijarme en lo que importa que es mi trabajo dentro de la pista. Obviamente si te aplauden o corean tu nombre todo fluye un poquito más fácil, pero en mi caso intenté tomarlo como una motivación extra para seguir mejorando y disfrutando. Quería que la gente que decía eso viese que estaba equivocada. De hecho, el otro día estaba en mi Instagram y recibí el mensaje de un chico que decía que su principal objetivo a día de hoy era que yo le perdonase. En su día cuando cambié el Inter por el Barça me acribilló a mensajes insultándome a mí y a mi familia y no podía seguir conviviendo con eso, necesitaba que yo le perdonase. Fueron momentos duros a nivel mental, pero a la vez tuve el apoyo de mucha gente, por lo que a la vez la parte negativa queda casi escondida.

 

Entonces cuando fichas por el Barcelona y estuviste 3 temporadas también. Al principio bien, pero luego por tema de lesiones la lesión grave de rodilla que tuviste afectó bastante a tu carrera en el club azulgrana. ¿Te arrepientes de haber fichado por ellos?

Ni mucho menos. En ningún momento me arrepentí porque disfruté sobre todo los dos primeros años. Es cierto que no pudimos ganar ningún título importante, aunque estuvimos cerca de la Copa de España, la LNFS y la UEFA. Se podría decir que a nivel colectivo no fuimos tan buenos como se esperaba, pero yo en la pista disfruté jugando y siendo decisivo en muchos momentos. El tercer año, en cambio, fue muy muy complicado, ya que tuve una serie de lesiones que no me dejaban progresar ni disfrutar que terminó provocando que el club y yo alcanzáramos un acuerdo para que yo pudiera seguir mi camino y el Barça el suyo.

 

¿Fue de mutuo acuerdo?

Inicialmente me lo comentaron ellos y, en un principio, yo no estaba muy de acuerdo, pero tras pensarlo vi que la mejor opción era salir y descansar, tomando el tiempo necesario para recuperarme sin la presión del día a día. Estoy seguro que fue la mejor decisión con mucha diferencia.

 

Fue sin duda una temporada muy complicada. ¿Tienes la rodilla al 100% a día de hoy o te han quedado secuelas?

Eso es una cuestión que yo tengo que cuidar mucho, estando siempre cuidándola y tratándola con mucha prevención para que no recaiga en esa cuestión muscular. Debo mantenerme siempre muy muy fuerte para que no haya problemas. Por eso te decía antes que tengo que estar con entrenamientos personales y cuidando la alimentación para que no me vuelva a suceder.

 

¿Cómo te sentiste esa última temporada sin poder ayudar a tus compañeros ni disfrutar del deporte?

Lo pasé bastante mal porque no me había pasado nunca nada que me hiciera estar tanto tiempo fuera y no poder ayudar a los compañeros ni entrenar con ellos. Fueron tiempos bastante complicados de gimnasio, fisio, etc. Quizás, como te decía, por mi fortaleza mental supe aguantar ese chaparrón y luego volvió a salir el sol.

 

Y, ¿cómo afrontaste esas derrotas en finales cuando estabas a punto de acariciar el título?

Cuesta mucho, pero si algo bueno tiene el deporte es que no tienes que esperar al año siguiente, a la vuelta de la esquina ya tienes una nueva oportunidad. Me acuerdo que sufrimos mucho al perder la Copa de España contra Jaen en 2015 y en un mes ya teníamos una final de UEFA por jugar. Otra vez no nos fue como queríamos y perdimos contra Kairat y poco después teníamos ya una final de liga importantísima. Y no solamente en el Barça, en Inter también perdimos finales, en Cartagena no hemos podido llegar este año pasado al objetivo de entrar a los play off. En mi caso, me encanta competir y odio perder, pero el deporte siempre me da la revancha.

 

¿Cuándo te fuiste de Inter, Jesús Velasco te dio todo su apoyo, con Andreu Plaza había también buena sintonía?

Sí, desde el principio. Quizás al final cuando estaba terminando esa etapa había algo menos de feeling, pero al principio me trataba súper bien y teníamos una relación muy buena. Él fue uno de los que me decía que me necesitaba sonriente y feliz en la pista. Al final hemos podido disfrutar poco juntos.

 

E imagino que uno de los recuerdos más positivos que te llevas de tu paso por el Barcelona es la afición de los Dracs. ¡Qué manera de animar!

Sí, aparte de que hice amistad con algunos, lo viven como pocos. Cada vez que coreaban mi nombre, sin parar ni un segundo en el Palau o donde fuera que iban a acompañar al Barça me sentía muy bien. Pocos animan como ellos.

 

Abandonaste el Barça por la puerta de atrás por las lesiones y dijiste que volverías a ser el mismo. ¿Consideras que lo has conseguido?

Sí porque volví a disfrutar del fútbol sala y eso es ser yo. Es muy difícil comparar porque la gente siempre compara. El Batería del Inter, el Batería del Barça, el Batería del Cartagena… En ese momento lo que quise decir es que volvería a ser el chico al que le encanta jugar al fútbol sala y disfruta jugando al fútbol sala. Y lo hice. Personalmente, mis sensaciones son que estaba dando el nivel de antes. Me encontraba fuerte, a gusto, con sensaciones y las cifras acompañaban. Si la gente a pesar de eso quiere comparar cifras, pues estas son mejores cada año.

 

En los últimos días se ha hecho oficial tu fichaje por el Kingersheim francés y tus ex compañeros se han deshecho en elogios hacia ti. ¿Quién dirías que es el mejor amigo que te llevas del futsal a día de hoy?

Estoy muy agradecido por el cariño recibido y, de hecho, le comenté a gente cercana mía que no sabía que era tan querido aquí en Cartagena. Quieras que no fue una temporada y media la que pude jugar y disfrutar porque luego vino la lesión y la pandemia. Recibí una cantidad brutal de mensajes de gente de toda España y me sentí muy afortunado.

En cuanto a lo de mejor amigo, si te puedo decir un nombre diría que Eka. Nos conocimos en Inter, éramos vecinos y teníamos relación a diario y estábamos siempre juntos. Luego nos distanciamos un poquito porque el volvió a Brasil y yo me quede aquí en España. Después nos volvimos a encontrar aquí en Cartagena y diría que a día de hoy no es solo un amigo, sino parte de mi familia porque es el padrino de mi hijo también.

 

Comentabas que te parecía un proyecto muy ambicioso, ¿cuáles han sido las claves de tu fichaje por Kingersheim?

La verdad es que me llegó esa oferta hace 3 semanas o un mes. Tienen presentado un recurso porque estaban empatados a puntos con otro equipo y solamente subía el otro equipo porque llevaba un partido más jugado fuera de casa. Lo consideran una injusticia y tienen un recurso presentado para posiblemente subir a primera. No obstante, eso para mí no influyó, ya que jugar en primera o segunda para mí es secundario, tengo otros objetivos. Me he puesto un nuevo desafío, el cual es similar a lo que sucedió aquí en Cartagena, con un proyecto nuevo. Me he autoimpuesto un desafío personal que no sé sí sería un deber, pero me siento como en la obligación de hacer que el fútbol sala francés crezca. Es una de mis misiones allí. Por la forma en que me presentaron el proyecto, la intención  que tienen de crecer pasito a pasito, mejorando las condiciones cada vez y la estructura, profesionalizando el equipo con la incorporación de nuevos jugadores, etc., fueron los puntos más esenciales por los que decidí apostar por ese proyecto y hacer este cambio de aires. Con Cartagena yo termino contrato el 30 junio y hemos tenido un principio de negociación para renovar que no ha durado mucho. Yo tenía ya la oferta de Francia y entonces decidí irme, en una decisión que fue de mutuo acuerdo al final.

 

Vamos con las últimas tres. ¿A día de hoy cuál es el mejor recuerdo que tienes del fútbol sala?

Tengo muchos, si tuviera que escoger uno no sería ni un título, sino un momento. Me quedaría con mi sueño de niño de poder jugar con la selección brasileña un mundial escuchando el himno de mi país. Ese fue un momento que aún al recordarlo se me pone la piel de gallina. Ese momento en Colombia es sin duda de los mejores momentos, aunque luego hay muchos más: los títulos conseguidos, vestir la camiseta del Barça con un dorsal tan especial como el ’10’, volver a jugar tras tantas dudas que había sobre mí, la vuelta a la selección, etc.

 

¿Cuál es tu anécdota más divertida en el futsal?

Tengo una con Sergio Lozano (risas). Estábamos los dos lesionados y él se acababa d operar. Hacia piscina como transición antes de volver a las pistas y yo para que la recuperación fuese más fácil para ambos estaba con él siempre, aunque no necesitase piscina. En este sentido, me acuerdo un día que fuimos a la piscina y estaba Barça TV grabando y teníamos que hacer unos largos, pero solo con la espalda, con los brazos o con las piernas. Lozano parecía Michael Phelps y yo no lograba avanzar (risas). Sé nadar, pero moverme solo con las piernas o los brazos… Luego salió en Barça Tv y la gente se reía de mí porque no podía competir contra el búfalo (risas).

 

¿Cuál es el gol más especial que has anotado?

Sin duda, el de la Copa de España con Inter. El gol fue un churro porque llego fundido a falta de décimas para terminar un partido que fue una locura y en el que había jugado muchos minutos. Fue un partido muy duro a nivel físico y mental y por lo que representa ese gol para Inter, para la Copa de España, para mi carrera, etc., fue inolvidable.

 

¿Cuál sería para ti el quinteto definitivo de la actualidad? Puedes ponerte a ti mismo también.

Que va, yo no entro ahora mismo en ese quinteto (risas). Es demasiado bueno ese quinteto. Pondría a Gita, el portero de Sporting, a Lozano de cierre, Pito y Gadeia en los alas y Ferrao arriba. ¿No estaría mal, no? Te digo que para estar en ese quinteto hay que sudar. Yo estaría por si acaso en el banquillo por si alguno se cansa para salir un par de minutos.

 

Esto sería todo Batería. Muchísimas gracias por habernos concedido esta entrevista. Te lo agradecemos enormemente desde Carta de Libertad y te deseamos muchos éxitos en tu nueva andadura.

Ojalá que así sea. Os agradezco a vosotros la invitación. Siempre que el tiempo me lo permita seguiré difundiendo el futsal, ya sea haciéndome fotos con aficionados o concediendo entrevistas, sin esfuerzo. Muchas gracias.

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