Carta de Libertad

La rutina de lo extraordinario

Luego de un largo receso, Lionel Messi regresó como si nada hubiera pasado.

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Que Lionel Messi es futbolísticamente de otro planeta es de puro conocimiento, pero absolutamente nadie podría ni siquiera pensar que luego de casi cien días de inactividad volviera tan ágil y vivaz como lo hizo. Pero nuevamente, el argentino nos dejó a todos boquiabiertos.

Desde su debut, la «Pulga» siempre demostró ser un jugador totalmente desequilibrante con una gambeta y velocidad con balón dominado prácticamente inigualable que le ha brindado ser muy impredecible ante los defensores rivales, y estar durante años en la cima del fútbol mundial. Aunque claro está que, con los años, esta velocidad se ha ido diluyendo (no tanto) y su forma de jugar también fue mutando.

A esta altura de su carrera, se posa unos metros más retrasado en el campo de juego a lo que solía posicionarse hasta hace unos cinco o seis años atrás. Se centra prácticamente en el círculo central, prácticamente en línea con los volantes, y a partir de allí distribuye la pelota con una capacidad realmente admirable pero sin dejar de lado su llegada al área rival y la capacidad goleadora que siempre ha tenido. De hecho, continúa batiendo récords tanto a nivel goles como en asistencias, convirtiéndose en uno de los futbolistas más completos de todos los tiempos.

Pero en la última semana, con el retorno de La Liga post pandemia y los duelos en los que Barcelona tuvo que enfrentar al Mallorca y al Leganés, pudimos disfrutar de un Messi casi reversionado. Con destellos de su viejo estilo, a pura gambeta corta y arranques explosivos, pero sumado a su excelente panorama para generar situaciones de gol y cualidades de asistidor, algo que obviamente despertó el asombro de todos. ¿Cómo pude mantenerse a sus casi 33 años en semejante estado y seguir desequilibrando?

Que haya continuado con los entrenamientos de forma particular durante el aislamiento puede ser un factor, pero no creo que sea el más relevante ya que más de uno ha seguido con los ejercicios físicos y ninguno logró regresar con tal rendimiento. ¿Su hambre de gloria? Tiene más sentido ya que, hasta él mismo en una entrevista, admitió que quiere continuar elevando su rendimiento para llegar de la mejor forma al Mundial de Qatar 2022 y así poder levantar la ansiada Copa del Mundo con la Selección Argentina. Pero no. Yo elijo quedarme con otra hipótesis.

Duele pensar en el día que tanto Messi, como Cristiano Ronaldo, decidan ponerle punto final a esta larga aventura. Sin embargo, para más de un deportista, este pensamiento los motiva para dar lo mejor de sí hasta que ese día llegue para poder quedar en la historia y ser recordados por todos, por lo que significaron para el deporte en sí pero más aún por las alegrías que supieron dar dentro del campo de juego. Leo sabe que cada día que pasa está cada vez más cerca del retiro y, por su espíritu ganador, se obliga a que su carrera sea de punta a punta al máximo nivel. Y luchará por eso hasta el último instante, y es eso lo que lo engrandece todavía más.

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