Carta de Libertad

Varapalo

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El RCD Espanyol cayó derrotado el sábado por 1 a 3 frente al Levante en un duelo vital por la permanencia. Después de un esperanzador 4 de 6 en los dos primeros partidos post-COVID, el equipo blanquiazul tenía una oportunidad de oro por delante para sumar una nueva victoria que le hubiese permitido empatar, aunque fuera de forma provisional, con los puestos que delimitan la salvación.

Pero no fue así. Los de Abelardo cayeron con estrépito en esta jornada número 30 del campeonato ante un rival que se encuentra situado en zona de nadie. Un auténtico mazazo para un equipo que echó por la borda los buenos números conseguidos en los dos primeros encuentros y que además, tras el empate del Leganés con el Mallorca, hunde al cuadro periquito en la clasificación, ocupando de nuevo el farolillo rojo de la tabla.

Que la salvación es difícil, es innegable. Pero para nada imposible. Imposible se antoja cuando en partidos como los de ayer, se ve la cara más triste de un Espanyol decaído, sin fuerzas y sin poder de respuesta. Un Espanyol mermado y limitado, donde la baja de su mejor hombre, Raúl De Tomás, se está echando mucho en falta en esta recta final de campeonato.

Todavía restan 8 partidos. 8 finales. 24 puntos en juego. El calendario precisamente no es que invite al optimismo, ya que los de Abelardo todavía tienen que enfrentarse a los dos colosos del fútbol español y también a rivales directos como Betis, Leganés o Celta.

Ahora, ya sí que sí, no hay tiempo para más lamentaciones. Sólo vale ganar. Sea como sea. Cualquier mínimo error, condenará al RCD Espanyol a estar la próxima temporada en la Segunda División.

La reacción y el volver a creer en que sí es posible, pasa por el siguiente partido, que será en Heliópolis frente a un Betis que sólo ha sumado 1 punto de 9 posibles en los 3 partidos disputados y que necesita la victoria si no quiere acercarse peligrosamente a esos puestos que condenan al descenso. Un cuadro verdiblanco, que por cierto, estrenará nuevo técnico con un Alexis Trujillo que se encargará de comandar la nave verdiblanca después del cese fulminante de Rubí tras caer derrotado su equipo por 1 a 0 en su visita a Bilbao.

Por el bien de la afición blanquiazul, más vale que el dicho de “entrenador nuevo, victoria segura”, no se cumpla en esta ocasión. Veremos qué ocurre.

 

 

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