Carta de Libertad

La excepción de la Selección Argentina

Cuatro años de diferencia, dos desenlaces diferentes y un quiebre en la Selección Argentina.

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Como he comentado en artículos anteriores, con el correr de los años, el fútbol argentino se fue copando de resultadistas que miden el éxito o fracaso de un proceso basándose solo en algunos datos cuantitativos finales; personas que no respetan los tiempos de los procesos, se aceleran y liquidan a sus equipos antes de que puedan comenzar a desarrollarse. Pero me atrevo a decir que hay una excepción: la Selección Argentina subcampeona del mundo en Italia 90′. ¿Es igual de significativa que la que trajo la Copa del Mundo a nuestro país cuatro años antes? ¿Qué tuvo aquel plantel para tocar el corazón futbolero de los argentinos? ¿Por qué se lo recuerda tan gratamente?

Sin dudas que, para cualquier país, ganar un Mundial es tocar el cielo con las manos en cuanto a lo deportivo pero acá, en Argentina, es más que eso. Ganar una Copa del Mundo nos pone en otro escalón. Sacamos pecho de ello. Pero, lamentablemente, es una experiencia que solo vivimos dos veces en la historia: una en 1978 y otra, en 1986. Las demás participaciones no sirvieron para nada más que alimentar a estos resultadistas, quienes fielmente afirman que vivimos en un fracaso tras fracaso desde entonces. Pero, si mal no recuerdo, en Italia 90′ no conseguimos levantar el trofeo y, aún así, muchos de ellos se sienten identificado con aquel equipo. ¿A qué se debe? A lo sentimental.

Aquel plantel estaba constituido, en gran parte, por futbolistas que habían gritado campeón en México, cuatro años antes tras derrotar a Alemania en la final, y los fanáticos estaban prácticamente enamorados de estos héroes y realmente muy ilusionados por conseguir el bicampeonato pero, si bien no se logró, la carrera hasta el último encuentro fue muy emocionante, con partidos angustiantes y bastantes sufridos pero que lograron sacarse adelante con esfuerzo y mucha garra. Esto fue lo que cautivó a todos.

El ejemplo más claro de esto es el duelo ante Brasil, por los Octavos de Final, que tuvo un desarrollo muy cuesta arriba para la Albiceleste. Pelotas en los palos para la Verdeamarela y mucha fortuna llevaron a que, luego de una extraordinaria corrida de Diego Maradona y una icónica gambeta de Claudio Caniggia, el equipo que dirigía técnicamente Carlos Bilardo ganara el partido por el mínimo resultado, avanzara de fase y quedara en la historia grande de nuestro deporte. De hecho, en las últimas horas, el ’10’ expresó que elegía a ese equipo por sobre el del 86′: «Esa Selección era diez mil veces más guapa que la del 86; fue un equipo de hombres», dijo. «El triunfo con Brasil. El otro día miraba el partido otra vez y sigo pensando que alguna va a entrar… Goyco parecía un flipper, iba de un palo al otro. No sé cómo hicimos, pero cuando nos dimos cuenta estábamos corriendo por la pista festejando, todos afónicos. Ganarle a Brasil en un Mundial y eliminarlos es hermoso…Y lo más feo fue no traer la Copa. Era la segunda… Hoy los pibes entienden lo difícil que es ganar un Mundial y nosotros estuvimos a nada de ganar dos seguidos», concluyó.

Esa Selección era diez mil veces más guapa que la del 86′; fue un equipo de hombres

– Diego Maradona –

Entonces si bien tácticamente el equipo no estaba tan afinado como en el anterior torneo, aquel equipo tocó muy profundo el lado sentimental y emocional de los hinchas. Debido a esto es que quedó tan grabado a fuego en nuestro fútbol, y no es uno más del montón. Al fin y al cabo, lo futbolístico quedó nuevamente en un segundo plano y los resultadistas volvieron a perder pòr goleada. Mejor que se replanteen el sentido de este deporte.

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