Carta de Libertad

Submarino amarillo a la vista

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Cádiz Club de Fútbol, fundado en el año 1910 por un grupo de fanáticos gaditanos, que acudieron una mañana del 10 de septiembre al Gobierno Civil para registrar a un club, ese que conocemos en la actualidad. La institución deportiva recorrería todas las divisionales del fútbol español, comiendo barro en las regionales hasta llegar a sentir el elixir de disputar partidos en primera división.

Primeros encuentros del Cádiz CF. FOTO: Cádiz Club de Fútbol.

Eran las 10PM del sábado 11 de julio. Manuel estaba de visita por Barcelona. La propuesta de la noche era clara: ir a tomar unas copas, asumiendo que a esa hora estaría jugándose el ascenso a primera división su Cádiz querido ante una de las revelaciones, el CF Fuenlabrada. Propuesta aceptada, pero con condiciones, una de ellas era la de que mientras se esté disputando el encuentro, tenía que tener el móvil en mano para comenzar a sufrir.

Un Cádiz dominador no pudo hacer frente a la eficacia de los «kirikos». Hacía calor. Manuel sudaba. Desconozco si era consecuencia de las altas temperaturas o debido a la adrenalina de poder volver a ver al submarino amarillo en la máxima categoría. Final del partido, 1-0 abajo. «Si el Zaragoza pierde ante el Oviedo, seremos de primera. Hay que esperar al domingo», enfatizaba con calculadora en mano.

Hecho lo dicho, Real Oviedo, obligado a ganar para no pensar en el descenso, le hizo cuatro a un Real Zaragoza que parecía que se ganaba el ascenso automático fechas atrás. Cádiz es de primera. El submarino amarillo está mas a flote que nunca.

Festejos tras el ascenso a primera división. FOTO: Marca.

Ya un poco más aliviado, Manuel justifica de alguna manera su fanatismo, «papá fue y es un fiel seguidor cadista. Me contagió esa enfermedad por el amarillo cuando yo era un bebé. Desde sus brazos que me sujetaban, alentábamos en el antiguo estadio Carranza».

Manu hoy grita los goles desde la tribuna que está detrás del arco con su barra de amigos, pero recuerda que «con papá éramos habitúes de la tribuna preferencia. De vez en cuando teníamos que esquivar la materia fecal de las palomas que se situaban en el techo del viejo estadio. Aunque dicen que si te hace caca una paloma, es sinónimo de suerte…»

Manuel, previo a un encuentro del club de sus amores.

Las situaciones vividas por el club han dado origen al apodo «submarino amarillo», es que la afición cadista vive en la montaña rusa más grande del parque de atracciones. «Ahora venimos en subida, pero en los últimos quince años nuestro comportamiento fue totalmente fiel al apodo. Era un constante subir y bajar de categorías. Vivir con el corazón en la boca era normal cada fin de semana».

Momentos y recuerdos vividos hay muchos, pero puntualmente uno dejó afónicos a miles de aficionados. «El 18 de junio del año 2005 quedará marcado en mí para siempre. Ese día le ganamos al Xerez CD y logramos el ascenso a primera división en el mismísimo Estadio de Chapín. Siempre lo relaciono como que el Real Madrid salga campeón de la Champions League contra el Barcelona en el Camp Nou, o viceversa».

El festejo amarillo ante su afición en el Estadio Municipal de Chapín. FOTO: La Voz Digital.

Quince años después, el Cádiz CF vuelve a sentirse vivo, vuelve a sentirse de primera. Tuvo que esperar hasta casi el final de temporada, 40 partidos para poder volver a festejar el ascenso a primera, tal como lo hizo por última vez el equipo comandado por el uruguayo Víctor Espárrago.

«Esperemos que la magia a nivel de equipo nos acompañe en la próxima temporada», remata Manuel, que sabe muy bien que en el fondo de su corazón amarillo, la tal magia tiene nombre y apellido: Jorge Alberto González Barillas.

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