Carta de Libertad

Nada de casualidades

Pep Guardiola lidera el éxito del City y demuestra que lo cosechado a lo largo de su carrera no fue una simple casualidad.

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Con la clasificación en la Champions League consumada, Pep Guardiola demostró una vez más que su ambición de gloria y poder de liderazgo trasciende lo conseguido en Barcelona y va más allá, llevándolo a cada equipo donde dirigió. No solo los datos estadísticos lo avalan, sino que sus dirigidos también dan fe de sus extraordinarias capacidades a la hora de comandar un plantel y obtener logros colectivos.

Desde sus comienzos, y con la posterior revolución táctica conseguida en el conjunto blaugrana, Guardiola fue ganándose el respeto de todos y supo afianzarse entre los mejores entrenadores de la historia. De eso no hay duda. Pero en las últimas horas, tras la clasificación del Manchester City en la Champions luego de eliminar a, nada más y nada menos, que el Real Madrid con un rendimiento sobresaliente, tuve la oportunidad de escuchar a varios periodistas dar sus respectivos análisis al respecto. Pero si bien no es de mi agrado hacer «periodismo de periodistas», hubo una frase que me quedó haciendo mucho ruido y me sorprendió bastante, y se basaba en que el español no evolucionó como técnico después de su salida del equipo culé. «Debe de ser un chiste», pensé rápidamente, pero no. Lo dijo muy seguro.

Aún con la cuenta pendiente de levantar la «orejona», con su paso por el Bayern Múnich y presente en el City, Pep es un DT que cosechó muchísimos títulos a lo largo de su carrera. 15 contra 14, conseguidos en el Barça, sintetizan su palmarés. Con esto quiero decir que, ni siquiera con el pensamiento más resultadista posible podemos dudar de sus cualidades como profesional del fútbol. No hay fundamento alguno para bancar esta teoría. Tampoco podría basarse en lo que plasma dentro del campo de juego. De que sus planteles muestran un juego vistoso que atrae a todos, no hay dudas, y que potenció jugadores poco reconocidos, tampoco.

Guardiola es una de los pocos protagonistas de este deporte a los cuales no se les puede recriminar absolutamente nada. Obviamente, puede o no gustarte su forma de enfrentar los partidos. Pero, de allí a subestimar lo que significa como entrenador, me parece algo muy poco coherente. Para nada coherente más bien. Su evolución a lo largo del tiempo sigue dando sus frutos y se puede apreciar en cada encuentro que sus equipos enfrentan. Su mente se amolda a los momentos. Llegó para revolucionar este deporte y lo seguirá haciendo hasta que desee colgar el traje en el perchero porque las casualidades, en el fútbol, no existen.

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