Carta de Libertad

Atípicamente esperado

Dentro del desenlace inusual de esta Champions League, Bayern Múnich y PSG disputarán una final que se veía venir.

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La irrupción de la pandemia del coronavirus produjo muchísimos cambios totalmente inesperados y obligados en el desarrollo normal de la temporada. A tal punto que la prestigiosa Champions League tuvo que mutar y terminar de disputarse bajo un formato rápido pero que, para sorpresa de muchos, tuvo como protagonistas a varios equipos que no aparecían en la mayoría de las predicciones de los fanáticos, causando cierto estupor. O no tanto…

Dentro de esta anormalidad, la UEFA tomó la decisión de disputar lo que quedaba del torneo en un formato «Final 8» y trasladar todos los encuentros a Portugal, lo que provocó algunos murmullos dentro del ámbito futbolero, pero que con el correr de los partidos, trajo algunas sorpresas como la clasificación del Lyon tras superar a la Juventus y al Manchester City, o lo realizado por el Leipzig en su serie ante Atlético Madrid. Incluso, la eliminación del Real Madrid o la aplastante goleada del Bayern Múnich sobre el Barcelona rompió con los pronósticos. No obstante, este desconcierto no se hizo presente en las semifinales y tanto el Bayern de Hans-Dieter Flick como el PSG de Thomas Tuchel lucharán por el título, algo totalmente lógico si vemos la campaña que ambos conjuntos vienen realizando.

Las individualidades del equipo francés facilitaron que las falencias sean mínimas a lo largo de esta edición y, teniendo en cuenta que las fases fueron a partido único, pudieron sacar resultados más que positivos y colocarse en la final por primera vez en sus cincuenta años de existencia. Los rendimientos altísimos de Neymar y Kylian Mbappé sin dudas que serán el principal pilar de la ilusión parisina pero todo dependerá de cómo el equipo bávaro pueda frenar los movimientos ofensivos de estos dos cracks.

En la vereda de enfrente, se encuentra un equipo totalmente opuesto, con niveles individuales muy buenos como los casos de Lewandowski, Davies, Kimmich, Goretzka o Gnabry, pero un funcionamiento colectivo mucho mejor que se perfecciona duelo tras duelo. Una muralla en el arco, una defensa sólida, mediocampo creativo y eficaz y una delantera mortal hacen del conjunto alemán un claro candidato al título pero, sin ser reiterativo, tengo que hacer hincapié en que 90 minutos bastan para que sea un partido especial en el que cualquier pronóstico queda de lado.

Sin dudas, estamos ante un partidazo que se veía venir, aún con todos los acontecimientos atípicos vividos, y un espectáculo deportivo digno de disfrutar: un equipo con muchísima historia y títulos en su palmarés ante uno que busca escribir su primera página en este campeonato. Figuras estelares por ambos bandos y muchos goles prometidos. Todo en juego. Comienza la cuenta regresiva.

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