Carta de Libertad

¿Espejismo o realidad?

Si algo define al aficionado perico, es su resistencia y su ilusión año tras año sin importar lo que haya pasado meses antes. Y con la victoria del sábado así lo hace, después de mucho tiempo, vuelve a sonreír.

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Después de una temporada de dura travesía, donde el aficionado perico ha deambulado sin rumbo en busca de un poco de agua en el árido desierto de La Liga, parece haber encontrado un oasis cuando más perdido pensaba que estaba. Tras 393 días de sufrimiento, viendo como se iban sus estrellas para que llegaran recambios inoperantes, viendo como el equipo se arrastraba por el campo y viendo como internamente el club implosionaba, al fin el aficionado perico puede parar y beber un poco del “Nuevo Espanyol que comanda Vicente Moreno, al menos por esta jornada.

Hacía más de un año que por el RCDE Stadium no se veía buen fútbol, más allá del propuesto por los rivales. De un año a otro, el equipo barcelonés pasó de una propuesta asociativa, muy atractiva de ver a entrenadores que priorizaban el balonazo, con una plantilla que no estaba diseñada para ello. Aun así, más allá de eso, el proyecto empezó mal, con una mala planificación deportiva, con una plantilla peor que el año anterior, con jugadores fuera de forma o que no habían tenido el descanso adecuado, ya que desde mitad de julio, el Espanyol empezó a disputar las rondas previas de la UEFA. Pese a que en competición europea parecía funcionar, en competición doméstica el equipo era un desastre. Jugadores que no sabían a qué jugaban, entrenadores sin ideas frescas y una directiva que intentó salvarse a la desesperada batiendo récords de gasto en un mercado. Resultado final, 25 puntos, 5 victorias y un descenso más que merecido. De un año para otro, se había pasado de invadir el campo por volver a Europa a llorar desde los sofás de casa viendo como se consumaba el descenso.

Foto: JOAN MONFORT / AP

Sin embargo, ha llegado un nuevo perico, para guiar al equipo por el aún más extremo desierto, que es la Segunda División Española. Mucho más extenso, menos predecible y con muchos más peligros. Ese referente no es otro que Vicente Moreno, experto en este tipo de travesías y que ha sabido enderezar el rumbo perico, llevándolo a la victoria ante el Albacete. Aunque es cierto que el “Alba” es un equipo que seguramente luche por no descender, ya se pudieron ver las intenciones del Espanyol y dejaron a toda la pericada con un buen sabor de boca. Vieron buen fútbol, goles, solidez defensiva y muchas cosas más, pero lo que sin duda el aficionado ha echado más de menos es la actitud. El entrenador valenciano ha sabido resetear por completo al equipo, ha conseguido enchufar a los jugadores y conseguir que todos y cada uno de los jugadores den el 100% de su rendimiento. Claro ejemplo de ello son los cambios, ya que cuando el Espanyol empezaba a recular por el desgaste físico, las cinco sustituciones funcionaron a la perfección y devolvieron a los pericos el dominio hegemónico visto la primera parte.

Foto: La Liga

Como tantas otras veces ya he comentado, que importante es el factor psicológico en un equipo, ya que más allá de Fran Mérida y Miguelón, los jugadores eran los mismos que la temporada pasada o al menos eso ponía en sus camisetas, ya que no parecían los mismos. Pese a que no hay que darlo todo por hecho, ya que queda mucha liga y que muchos jugadores pueden llegar e irse, el aficionado perico merece celebrar esta victoria, después del mal trago que tuvieron que pasar. El objetivo está lejos de cumplirse, pero la afición se lo cree, el equipo también y un servidor no puede estar más feliz de poder hablar bien de nuevo del club de sus amores.

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