Carta de Libertad

Aprendiendo a ser un grande

El cambio de categoría ha convertido al Espanyol en el equipo grande de la categoría, ¿sabrá lidiar con ese peso?

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Tras la peor temporada de su historia, tras 25 temporadas consecutivas en Primera División, el Espanyol regresaba a los infiernos. Esta temporada tienen como objetivo volver a La Liga Santander, pero no tan solo volver, sino hacerlo como líderes, ya que gracias al inmovilismo del mercado estival, debido al COVID-19, tiene la plantilla con más valor de mercado de la competición. Como consecuencia, se ha convertido en el grande de la categoría y así lo demuestran los números que están consiguiendo, pero ya empiezan a aparecer los primeros problemas típicos de los equipos grandes.

Por el momento, a falta de saber que ocurrirá este domingo, el Espanyol atesora 16 puntos de los 21 posibles, con 5 victorias, 1 empate y 1 derrota en 7 jornadas, lo que le convierte en líder en solitario. Sin embargo, tras este buen inicio, se oye un runrún continuo por parte de la afición y que a cada partido que pasa se acrecienta. Pese a que se gana, lo que es un hecho es que el equipo no acaba de jugar bien y depende de individualidades que marquen la diferencia. Hasta ahora ha funcionado, excepto cuando ha tocado jugar con aquellos equipos que le pueden arrebatar el liderato a los pericos. Contra Mallorca y Rayo, han sido los únicos partidos en los que no se ha ganado y en ambos, el patrón de partido es similar. Poca creación de juego y pocas ocasiones tanto en uno como en otro equipo. ¿A qué se debe este fenómeno?

Foto: La Liga

La respuesta es fácil, la respuesta es Vicente Moreno. El técnico tiene un estilo que se basa en la solidez defensiva, en crecer desde atrás y a partir de ahí ir mejorando a nivel general. Lo que a priori parece una idea conservadurista, típica de equipos pequeños que buscan rascar puntos en estadios grandes, es en realidad la base de todo. Uno de los principales males del año pasado fue la defensa, que era un auténtico coladero y no permitía sumar victorias, por ello Vicente Moreno, viendo la superioridad de la plantilla en fase ofensiva, ha preferido dar al Espanyol una solidez defensiva que marque diferencias. A pesar de esto, el aficionado, viendo lo superiores que somos, demanda un mejor juego por parte del equipo, más combinativo, más vistoso y más arriesgado. El equipo tiene calidad para ello y por eso parte de los aficionados quieren ver ese juego que deslumbró hace dos temporadas con Rubi y que también se pudo ver en el partido inaugural ante el Albacete.

Al igual que los grandes, el Espanyol está ganando, sin jugar bien, pero marcando diferencias por la calidad que tiene en su equipo. Ahora falta ver si es capaz de jugar bien, que es lo que hace grande a los grandes y sobre todo de contagiar a su afición para que se crea su papel de equipo grande. Esto va más allá de esta temporada, ya que si se consigue inculcar la mentalidad ganadora al equipo, subirá sin problema y conseguirá quedarse sin problemas en la Primera División. Como han hecho antes tantos otros equipos, se busca un cambio de mentalidad para evolucionar como equipo. A veces hace falta dar un paso atrás para dar dos adelante. La pregunta es, ¿están el Espanyol y el aficionado perico preparados para ello?

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