Carta de Libertad

El Real Madrid se impone en el Clásico menos clásico

El Madrid consigue la victoria 1-3 y se convierte en el líder de la Liga

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El madridismo vuelve a sonreír en el escenario de ensueño para el conjunto blanco: conquistando el  Camp Nou y convirtiéndose en el nuevo líder de la liga. Tras una semana para olvidar, al perder ante el Cádiz y Shahktar, el Clásico era la oportunidad perfecta para volver a resurgir. Y Zidane lo ha vuelto a hacer, la temporada pasada el Madrid llegaba al mismo encuentro tras perder dos partidos seguidos, contra el Levante y Manchester City, y conseguía llevarse los tres puntos ante el eterno rival, una situación idéntica a la acontecida esta jornada. Esta vez el videoarbitraje ha decantado a balanza para los blancos en un partido muy equilibrado hasta la aparición del VAR.

 

Un partido que ha tenido más que ver con la suma de errores que de aciertos y que no excusa al Barça de haber conseguido tan solo un punto de los nueve últimos. Aunque a  Koeman no se le puede achacar la falta de valentía, en el once inicial daba entrada a dos jugadores menores de edad, Pedri y Ansu Fati. Este último convirtiéndose en la amenaza ofensiva del conjunto azulgrana y siendo el segundo jugador más joven en marcar en un Clásico. Pero la meritocracia, dejando a Griezmann en el banquillo, no ha sido valedora para conseguir sumar puntos. Pedri emulaba a la estrella gala en el once: sin mucha participación en las jugadas ofensivas del Barça. Una presencia de la que sí ha gozado Ansu Fati, jugando por delante de Leo Messi y marcando el gol del empate que daba alas a los de Koeman para intentar conseguir la victoria.

FOTO: El Español

Pero el Real Madrid ha sabido aprovechar las ocasiones. La primera de ellas, en los primeros minutos de juego, servía para abrir el marcador con una gran internada al área de Fede Valverde, que fusilaba la red de Neto gracias a una gran asistencia de Benzema habilitada por el desmarque en diagonal de Marco Asensio. La presencia de Benzema parecía intimidar a la defensa azulgrana. Cada balón que pasaba por las botas del jugador francés se convertía en peligro y en ocasiones claras de gol.

 

El empate llegaría tres minutos más tarde. La vuelta a la titularidad de Jordi Alba ha dejado en evidencia las flaquezas del conjunto blanco. Nacho Fernández se ha visto superado en todos los tramos de juego, de hecho ha tenido que ser sustituido en la primera parte con molestias en el cuádriceps. Condicionado con una tarjeta amarilla y con el juego volcado por su banda, el Madrid ha dejado un pasillo que rápidamente el lateral de Hospitalet ha sabido aprovechar. La conexión Leo Messi-Jordi Alba volvía a ser una realidad y así llegaba el gol del empate, aunque esta vez quién culminaría la jugada sería Ansu Fati, a quién no le ha podido la grandeza del partido.

 

El FC Barcelona jugaba al son de Messi. Más fino que otros días en el desborde, el argentino también estaba muy activo en la presión tras pérdida. No había quién le parase. Messi se deshacía de todos sus marcadores pero siempre se encontraba con Courtois, el muro infranqueable del Madrid, que ha evitado en más de una ocasión que Messi pusiese fin a su sequía goleadora en los clásicos (seis encuentros). La  intensidad y circulación de balón ha ido decreciendo a lo largo del partido, del mismo modo que las oportunidades del Barça para hacerse con la victoria. Pedri o Coutinho no han tenido su mejor día y Sergio Busquets, una vez más, se ha visto superado debido a la falta de control y a las constantes idas y venidas de los de Zidane.

 

La pena máxima para el conjunto azulgrana llegaba a la hora de juego tras el agarrón de Lenglet a Sergio Ramos en una jugada de córner. El VAR dictaba sentencia y Sergio Ramos se encargaba de ejecutarla desde los once metros. Un penalti que dejaba atónito a Koeman. El técnico holandés, a pesar de ir por debajo del marcador, decidió no realizar cambios hasta el minuto 82 de partido. Aunque ya era tarde. Ninguno de los revulsivos cuajó una buena acción, las imprecisiones de Dembélé y Trincao sellaban el dominio blanco y Griezmann y Braithwaite, que entraría por Jordi Alba a tres minutos del final, pasaban totalmente desapercibidos. Una apuesta ofensiva que dejaba apenas sin defensa al conjunto azulgrana.

FOTO: Libertad Digital

A diferencia de Koeman, Zinedine Zidane sí que acertó con los cambios. Lucas Vázquez actuó de parche en el lateral derecho, gracias también a la falta de físico de Jordi Alba. Rodrygo daba alas a los suyos y Luka Modric aportaba el control necesario. Pero el éxtasis merengue no llegaría hasta el último minuto de juego. Modric culminó el partido y sellaba la victoria al bailar a toda la defensa del Barça aprovechando el único desliz de Neto en los noventa minutos. El Clásico menos clásico de todos.

 

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