Carta de Libertad

LPF: Liga Papelón de Fútbol

Una vez más, el fútbol argentino da señales de decadencia y los dirigentes solo se encargan de medir quién tiene más poder

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Bajo la excusa de «cuidar el producto», los dirigentes siguen de disputa en disputa para ver quién tiene más poder sin darse cuenta todo lo que hay de por medio. El deporte en sí ya pasa a un segundo plano… o un tercero, o un cuarto…Otra vez el fútbol argentino es protagonista de una novela donde nada parece importar.

Tras el fin de la llamada Superliga Argentina en la temporada pasada, la Asociación del Fútbol Argentino tomó la decisión de que la Liga vuelva a estar bajo su mando. Allí fue donde se creó entonces la Liga Profesional de Fútbol presidida por Marcelo Tinelli (también presidente del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, que de por sí generó una gran polémica). Entre medio poco más de siete meses de pandemia que parecían venir muy bien para que la reestructuración se diera de la forma más ideal posible. Pero no. Todo se dio de la forma más argentinizada posible.

Ya se disputaron seis partidos de la Copa Liga Profesional, la mitad de los correspondientes a la primera fecha de un torneo que no tendrá descensos, en el que no se sabe en qué canal se verán los partidos, donde no es obligatorio hacer hisopados, en el que tampoco se cumplirán sanciones disciplinarias que estaban pendientes pero que, sin embargo, será contada como una Copa Nacional entre los que barajamos las estadísticas. Sin dudas, un producto muy cuidado para que lluevan los sponsors y para que en el mundo las empresas se peleen a la hora de conseguir los derechos para transmitir el fútbol argentino en el exterior, ¿no?

Y para sumar un nuevo capítulo, River Plate tuvo la idea de disputar su encuentro ante Banfield en el River Camp, su predio de entrenamiento de excelencia y cuyas instalaciones adaptó durante la semana para que así pueda darse, teniendo en cuenta que el Monumental se encuentra en un proceso de reformas. ¿Qué sucedió entonces? Claudio Tapia, presidente de la AFA, mantuvo una reunión con el mandamás de la institución, Rodolfo D’Onofrio, y todo indicaba que daría el visto bueno. De hecho, así lo expresó. Pero la LPF bajó el pulgar y a pocas horas de disputarse el duelo entre ambos equipos tomó la decisión de no otorgarle ese permiso y postergarlo hasta el próximo martes.

Por supuesto que se puede discutir si es correcto o no que el Millonario utilice su predio y no un estadio para disputar los partidos del campeonato local. Hay un contexto y razones que lo justifican, pero a los hinchas les puede gustar o no tanto como que los dirigentes pueden aprobarlo o rechazarlo esgrimiendo motivos reglamentarios que también pueden ser válidos. Pero hacerlo a tan pocas horas de que se juegue el partido, después de hasta haber enviado los carteles oficiales para hacerlo en el River Camp, es poco serio. Todo lo contrario a cuidar el producto.

No hace falta ni siquiera personalizar en nombres de personajes a los que nada les interesa de la prolijidad, la seriedad y las buenas formas sino que su preocupación pasa solamente por medir la cantidad de poder que poseen y hacer su juego de lealtades y traiciones políticas. Y aunque a ellos no les preocupa lo que se pueda decir y opinar, todos los futboleros les pedimos de todo corazón que comiencen a cuidar nuestro fútbol. Ese que tanta estrellas le ha dado al mundo. Debemos exprimir las (pocas) cosas buenas que tenemos. Pero para ello, debemos dejar de lado las diferencias y los egos. Por el bien del hincha. Por el bien de la pasión. Por el bien del fútbol.

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