Carta de Libertad

¡No los queméis, por favor!

Pedri y Ansu Fati son las nuevas perlas culés, son el ojito de derecho de la afición, ¿pero lograrán asentarse o acabarán como otros tantos juguetes rotos que han pasado por las manos del aficionado culé?

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Uno tiene diecisiete años y el otro apenas acaba de cumplir los 18 años, uno viene de Tenerife y el otro de Guinea-Bisáu, uno juega de interior y el otro juega de extremo, uno es Pedri y el otro es Ansu Fati, dos de las mayores promesas del fútbol español. Ambos han irrumpido con fuerza en el Barça de Koeman, dando un aire nuevo al inamovible bloque de vacas sagradas del Barça y convirtiéndose en los nuevos ídolos culés. Pero lo que a priori puede sonar a gloria bendita, puede convertirse en un mal por el que muchos otros ya se han visto tocados.

Pedri, quién ha llegado este verano desde la UD Las Palmas, ha encandilado a la fanaticada culé con su juego entre líneas y su buen toque, recordando al gran Iniesta, quién, salvando las distancias, también solía colarse entre centrocampistas y defensas para dar ese pase que nadie más veía. Ahora mismo, Pedri es el nuevo ojito derecho de los culés, tal y como se vio tras el anuncio de la última convocatoria de Luis Enrique, en la que el canario no estaba porque iba con la Sub-21, cuando cientos de comentarios inundaron las redes sociales preguntándose por qué el mediocentro no iba con la absoluta. Pero todas estas flores que le tiran pueden convertirse en un arma de doble filo, no porque el jugador puede entrar en una deriva de soberbia, sino por lo cruda que puede ser la afición con él si no consigue mantener el nivel. Ahora todo son titulares alabando su calidad, tweets que piden once como él en el campo, sin embargo el mundo del fútbol puede llegar a ser muy cruel y aquellos que primero le anunciaron como futuro Balón de Oro, serán los primeros en pegarle la patada clamando al cielo: “Si ese tal Pedri no vale nada, si ya os lo decía yo”.

Foto: EFE

A Ansu Fati, en cambio, le toca vivir una situación agria, ya que se lesionó de gravedad el menisco este fin de semana ante el Betis. De 3 a 5 meses es el tiempo de baja que pronostican los especialistas, aunque todos sabemos que con las lesiones de rodilla más vale ir con calma. Y es esa calma la que no sé si tendrá el aficionado culé cuando el extremo esté de retorno, ya que seguramente llegue para la fase final de la temporada, donde el club se lo jugará todo y los nervios estarán a flor de piel. Ojalá me equivoque, pero algo me dice que si al volver Ansu no rinde como hasta ahora, como ya hemos dicho antes, todas las alabanzas se convertirán en críticas hacia un chaval que apenas llega a los dieciocho años, lo que puede minar enormemente su confianza y lastrar de forma permanente su carrera deportiva.

Foto: Perform

Bojan Krkić, Cristian Tello, Isaac Cuenca, Munir El Haddadi, son los más claros ejemplos de lo antes mencionado, juguetes rotos de la afición culé, que un día fueron alabados como futuros sucesores de Messi, pero que hoy en día han quedado en el olvido, calificados como jugadores de medio pelo por aquellos mismos que les encumbraron en el pasado. Así que desde este rincón de la sala, mientras muchos piden la beatificación de Ansu y Pedri como orcos del Señor de los Anillos frente a las puertas del Abismo de Helm, yo os pido de rodillas que no los queméis, que dejéis que ellos mismos labren su futuro y que simplemente os sentéis a disfrutar de estos dos cracks.

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