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El cerrojo alemán

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La clasificación histórica del Barcelona para la final de la Copa del Rey, tras una remontada agónica frente al Sevilla tiene nombre y apellidos. Y no hablamos de Ousmane Dembelé, de Gerard Piqué ni de Martin Braithwaite, autores de los goles de la remontada. Nos referimos a Marc-André Ter Stegen. El portero alemán es el gran artífice de que el Barcelona aún pueda optar a levantar un título en esta complicada temporada 2020-2021. Su penalti parado a Lucas Ocampos en el minuto 73 refleja el trabajo en la sombra de un portero, que a pesar de que le costó hacerse con la titularidad, a día de hoy se ha colocado entre los mejores del mundo en su posición.

Nadie dijo que fuera fácil. El fútbol te pone a prueba y en una posición tan complicada como la portería, las paradas tienen menos repercusión que los fallos.

Formado en las categorías inferiores del Borussia Mönchengladbach, en la temporada 2010/2011 tuvo la oportunidad de debutar con el primer equipo, maravillando a todo el panorama futbolístico alemán. Su juego de pies y sus reflejos con tan solo 18 años provocaron que rápidamente se asentara en la titularidad de este histórico club alemán. Su progresión no pasó desapercibida por los grandes clubes europeos. Inglaterra, España e Italia andaban tras sus pasos, pero finalmente fue el Barcelona quien se llevó el gato al agua, acometiendo uno de sus mejores fichajes de la última década. Por una cantidad irrisoria de 12 millones de euros presentó en el verano de 2014 a esta indiscutible joya. En 6 temporadas en can Barça ha aumentado su valor de mercado a 75 millones de euros, rompiendo una lanza en favor de Andoni Zubizarreta, artífice de su fichaje. Sus actuaciones y números hablan por sí solos. Tras llegar como teórico portero suplente, en solo dos temporadas consiguió desbancar a un consolidado Claudio Bravo.  Apuesta por juventud podrían pensar aquellos seguidores que en esos momentos no veían del todo claro la apuesta deportiva del club. Su inmediato rendimiento y su amor por el club acabaron con los debates en torno a su figura.

Foto: Mundo Deportivo

Campeón de todos los trofeos posibles a nivel de clubes, Ter Stegen ha conseguido convertirse en un gigante bajo los palos del Camp Nou. Su figura se agiganta cuando los delanteros rivales encaran su portería, pero desde los 11 metros aún es más notable su presencia. Sin ser un experto en lo que llamamos coloquialmente ‘para-penaltis’, el alemán acumula un buen porcentaje de penas máximas paradas, exactamente un 19,44%. Una estadística que ha aumentado en los últimos partidos. Con un Barcelona que concede más que en temporadas anteriores, su papel resulta clave en la consecución de títulos. Bien saben de ello Mikel Oyarzabal o el propio Lucas Ocampos. El primero, el donostiarra, tras las semifinales de la Supercopa de España bien podrá dar nota de ello. 17 penaltis lanzados en toda su carrera con un porcentaje de acierto del 100% hasta que se topó con el alemán que acabó con su racha. Lo mismo sucede en el caso del argentino Ocampos. 11 penaltis seguidos sin fallo hasta el decisivo en semifinales de Copa del Rey que prácticamente clasificaba a su Sevilla a la gran final.

En mi opinión un emblema culé a la altura de Xavi, Iniesta, Puyol o Leo Messi. Si tenemos que pensar en el mejor portero de la historia del Barcelona su nombre aparece siempre. Dando la cara en las buenas y en las malas, su figura trasciende lo futbolístico. Icono en su adaptación, este portero con rol de suplente en sus inicios, ha demostrado con sus actuaciones que su huella será difícil de borrar.

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