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Los siete pecados capitales de Luis Enrique

Si al pensar en la selección española has soltado un largo bufido o has hecho una mueca de apatía no te preocupes, no estás solo. Que esta selección no es la que era, es un hecho, ¿pero por qué?

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Hoy juega España. Sin verte la cara sé perfectamente que tal cual lo has leído has bostezado o has puesto la misma cara que cuando te toca ir al dentista. Desde la última Eurocopa que ganamos en 2012, el equipo vive en una eterna y desesperante reconstrucción, en la que ninguno de los entrenadores que han estado, desde la salida de Del Bosque, han conseguido llevar a cabo. Nuestro actual seleccionador, parecía el adecuado para ello, sin embargo ha dejado más dudas que certezas que han convergido en este último parón, pese a salvar los muebles ante Georgia y la innombrable Kosovo. Podríamos estar todo el día, pero los principales fallos se podrían resumir en siete, los siete pecados capitales de Luis Enrique:

1. Mala elección de convocatoria

Desde su llegada, su selección de jugadores ha sido más que extraña. La teoría era que irían los que mejor estuvieran, filosofía que a todos nos sonaba bien, pero que se ha cumplido a medias. Si bien es cierto que muchos jugadores han tenido su oportunidad, la realidad es que ha ido combinando gente que había despuntado ese mes, con otros que nadie sabía por qué están ahí. Un ejemplo claro es Eric García, quien es el quinto central del Manchester City, pero en la selección parece haber pasado por delante de todos, habiendo disputado en este último parón todos los minutos, a excepción de los últimos cinco ante Kosovo. Mientras tanto, otros como Mingueza, titular en el Barça, se encuentra varado en la Sub-21, u otros como Mario Hermoso, pilar fundamental de la defensa del líder de La Liga, esperan en casa. 

2. Mala elección de alineación

Si las elecciones de las convocatorias han sido discutibles, el de las alineaciones no se queda atrás. En busca de ese once que nos guiara hacia nuevos títulos, Luis Enrique ha ido rotando de forma totalmente aleatoria los integrantes de dicho once. Miles han sido las combinaciones, pero ninguna ha dado resultado. Es obvio que todo el grupo es importante y todos merecen su oportunidad de demostrar su valía, pero este vaivén lo único que ha creado es una devaluación del premio que significa ser titular con la selección y una incertidumbre absoluta entre los integrantes de la selección. Además, Luis Enrique cada día sorprende más con sus elecciones, como ubicando a su jugador más en forma, como Marcos Llorente en el lateral derecho, ubicación en la que jamás ha jugado o escogiendo laterales profundos para luego ponerles extremos a pierna natural que tapen su recorrido.

3. Poca flexibilidad en el juego y en el esquema

Es obvio que España tiene un estilo definido, que es el fútbol de toque, pero ese no puede ser nuestro único recurso. Los equipos ya saben como defenderse ante este estilo así, como se vio sobre todo ante Georgia, quien fue un quebradero de cabeza durante toda la primera parte. Ante esto lo lógico es que el plan cambie, o que al menos tenga alguna variante que nos aporte algo más, pero ese cambio no se ha visto. De hecho todos contábamos con que en algún momento aparecería el esquema de tres centrales, ya que solo había convocado a Pedro Porro como lateral derecho, pero el resultado ha sido un inmovilismo esquemático e ideológico que asusta. El fútbol de toque y el 4-3-3 ha de ser nuestro discurso, pero no nuestro único recurso.

4. Poca química

Otro de los principales problemas que se han visto es la falta de química entre los jugadores. Con esto no digo que se lleven mal, simplemente que no se conocen. Parece una tontería, pero el conocerse a la hora de jugar permite crear ciertos automatismos en el juego que pueden marcar la diferencia. Casi ningún jugador conoce como juega el que tiene a su lado y ese es un error gravísimo en una selección que basa su juego en el buen entendimiento con balón. Actualmente no somos un equipo, somos un grupo de chavales que se juntan en el parque para jugar, pero que no se conocen.

5. Vacas sagradas

Pese a que cada vez quedan menos, la influencia de las vacas sagradas sigue siendo importante. Busquets, quien hace años que está lejos de su mejor nivel, sigue figurando en los onces de Luis Enrique por delante de Rodri, quien es el pivote habitual en el equipo más en forma de Europa hoy en día. Otros como Ramos, que mantienen (más o menos) su nivel, utilizan la selección para sus propios objetivos, como el de jugar a ratitos para seguir sumando internacionalidades, quitándole el sitio a quienes sí quieren pelear por su selección. Pese a que no soy un gran fan de Guardiola, tenía razón en algo, cuando un jugador ya lo ha ganado todo, lo mejor es que se vaya, porque pierde esa ambición que tenía antes de lograrlo.

6. Poco gol

El mal endémico de España, el gol. Desde Villa y Torres, España no ha encontrado a su 9 referencia y parece que sigue sin encontrarlo. En las últimas fechas parece que Morata ha cogido ese rol, pero no es un jugador que marque muchos goles. Otras soluciones como Aspas o Rodrigo han ido perdiendo fuerza hasta el punto de no ser ni convocados. A título personal, la solución pasa por Gerard Moreno, actual Zarra con 16 goles y un estilo de juego que puede adaptarse perfectamente a la idea de la selección.

7. Reconstrucción fallida

Por último, a expensas de lo que pase en la Eurocopa, podemos decir sin lugar a dudas que la etapa de Luis Enrique ha sido un fracaso, ya que su principal cometido no era ganar títulos, sino regenerar a la selección con la entrada de nuevos estandartes que devolvieran la ilusión por ver a La Roja saltar al campo. Sin embargo, lo que ahora genera la selección es apatía y desilusión.

Ahora mismo, viendo la situación actual, la mejor opción pasa por sacar provecho de lo que sabemos que funciona, copiando el sistema que utilizan todos los grandes, con tres atrás, y un once con sinergias preestablecidas de jugadores de ya jueguen juntos en un mismo equipo. Espero equivocarme, pero todo apunta a que nuestra participación será pobre y corta, lo que debería desembocar en la destitución de Luis Enrique. Valverde, calienta que sales.

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