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Signos vitales

Más allá de los resultados que dejan sabor a poco, la Selección Argentina muestra signos vitales que ilusionan de cara al futuro

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Un empate al minuto 95 siempre nos inunda el alma de bronca y amargura. Más aún cuando tenías la ventaja de dos goles en el bolsillo. Te sentís ultrajado. Ver como se te escurren esos dos puntos como agua entre las manos suele traer más dudas que certezas pensando en los compromisos subsiguientes. Pero este no es el caso.

La Selección Argentina cosechó dos puntos sobre seis posibles en esta última doble fecha de Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar 2022 y, así y todo, se encuentra firme en el segundo puesto de la tabla de posiciones con doce unidades. Tres más que su perseguidor inmediato, Ecuador. ¿Podríamos estar hablando de una posición aún más confortable? Claro que sí. Colombia le arrebató dos puntos segundos antes de que el árbitro pitara el final. Sin embargo, la Albiceleste mostró algunos signos vitales que ilusionan. Y mucho.

Los primeros 35 minutos de la parte inicial, me atrevo a decir, fueron lo mejor desde que comenzó el ciclo de Lionel Scaloni al mando del equipo. En tan solo siete minutos, estaba 2-0 arriba. El funcionamiento colectivo era deslumbrante. Con una ruta de posesión fluida, rápidamente lograba saltear las líneas de presión del conjunto rival y ponerse de cara al arco para finalizar las jugadas con muchos futbolistas en ataque, ya sea por las bandas o por el centro del campo. En defensa, se mantuvo sólida, agazapada para evitar los inminentes contraataques. El sello del entrenador se veía plasmado en la cancha. Y ese aspecto, en una selección en renovación y crecimiento, es fundamental.

¿Hablamos de nombres propios? Imposible dejar de lado a la figura indiscutible de las últimas dos jornadas: Cristian Romero. El defensor de la Atalanta tuvo su debut y demostró ser una verdadera muralla en la última línea. En gran parte es gracias al entrenador que apostó por él, convirtiéndolo en la gran revelación. A tal punto que, tras su salida con molestias físicas en el segundo tiempo, más de uno imploró que no fuera nada grave. Por suerte, el desgarro quedó descartado y ahora todos lo reclaman para que sea el zaguero titular del equipo.

Siguiendo por esta línea, otra de las piezas claves fue Leandro Paredes. El volante central del PSG, tanta veces discutidos en esta parte del planeta por las características que le brinda al puesto, fue fundamental en el mediocampo. Mejoró muchísimo su aporte en cuanto a recuperaciones y retroceso defensivo mientras que volvió a ratificar sus dotes en ataque, con pases entre líneas o asistencias de cara al gol y acercándose siempre a sus compañeros para ser la primera opción. Por el mismo sector, es para destacar la actuación de Lo Celso que, si bien fue escasa debido a que venía con pocos minutos encima tras una lesión, volvió a lucirse como uno de los mejores socios de Lionel Messi. Tampoco podemos dejar de lado el partido de Rodrigo De Paul que más allá de que no está en su mejor nivel, mejoró bastante con respecto al partido ante Chile y se hizo notar a la hora de enlazar el mediocampo y la delantera.

Refiriéndonos al ataque, es para destacar el compromiso que viene demostrando Lionel Messi con el grupo. Más líder que nunca, no tiene problema en relegarse del juego y aparecer en alguna que otra jugada aislada para explotar todo su potencial, retrasándose en el terreno y asistiendo de frente al arco o finalizando él mismo las jugadas que genera, según lo que el equipo necesita en momentos específicos del partido. La «messidependencia» de la que tanto se habló en los últimos años parece haber caducado. Fundamental. Tanto como el rol que tiene Lautaro Martínez que, si no tiene situaciones mano a mano, se encarga de aguantar el balón de espaldas y fabricar faltas en las inmediaciones del área rival, y tampoco muestra rechazo a la hora de girar y asociarse con sus compañeros, algunos metros más atrás, o al convertirse en la primera línea de presión para la recuperación de la pelota cuando el rival busca salida.

Como se puede ver, los ítems positivos que dejó esta fecha son variados y claves para el futuro del combinado nacional. Con trabajo del entrenador y perfección en los rendimientos individuales, se pueden lograr grandes cosas. Se viene la Copa América. Hay signos vitales. Nos ilusionamos.

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