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Árbitro español, cagada en el campo y en el monitor

El nivel de los arbitrajes en el fútbol español está en uno de sus peores momentos y es el momento de poner el grito en el cielo. Como bien dijo José Gomes, entrenador del Almería en rueda de prensa, ¡RESPETO!

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Desde que se inventó el fútbol, hace ya varios siglos, la polémica ha ido unida a él como uña y carne. Miles de disputas y discusiones han encendido las reuniones sociales de nuestro país por culpa del fútbol, en las que si de un ranking se tratara, las polémicas arbitrales estarían a la cabeza. Y es que en todo proceso humano la perfección es imposible de conseguir, y el arbitraje no es una excepción. Sin embargo, con la llegada del VAR, parecía que todo eso iba a desaparecer, o como mínimo iba a reducirla bastante, pero el resultado ha sido el contrario. ¿Pero a qué se debe este aumento de la polémica?

Muchos aficionados suelen relacionarlo con una supuesta mano negra que quiere hundir a su club, pero la realidad es totalmente distinta, ya que los errores suelen repartirse a partes iguales. Por tanto, la conclusión es simple, el problema son los propios árbitros. Todos somos conscientes de que su papel es muy ingrato y desagradecido, pero no todo es permisible. Durante muchos años, el hecho de que tengan que decidir en cuestión de segundos ha sido usado como escudo para justificar el bajo nivel de estos, pero precisamente, con la llegada del VAR, se han visto sus carencias, ya que los árbitros nacionales, a diferencia de sus homólogos europeos, parece que han ido a peor. No hace falta ser un gran experto para notarlo, ya que el arbitraje en Champions o Europa League es totalmente diferente al nacional. En Europa, los árbitros tienen criterios unificados, resuelven rápido y, normalmente, de manera precisa. Los árbitros españoles son otra historia. Desde hace años, se ha querido vender la imagen de que La Liga era la mejor liga del mundo, pero para que eso se cumpla, los árbitros han de ser los mejores, pero lo que vemos semana tras semana es justamente lo contrario. No hay jornada en la que no sé dé un suceso que cambie el sino de un partido y que venga como consecuencia de un juicio, como poco, bastante dudoso. ¿Pero por qué pasa esto?

Foto: @LaLigaenDirecto – Twitter

Pues principalmente por dos causas, la disparidad de criterios y la mala utilización del VAR. La primera es quizá la más complicada de observar, ya que solo es apreciable para aquellos que seguimos la competición de manera continuada, ya que has de haber visto a todos los árbitros para darte cuenta de ello. Es obvio que la interpretación de la jugada es algo subjetivo, pero no hasta tal punto que en una misma jornada, un equipo puede ver como le pitan un penalti por un ligerísimo contacto y al partido siguiente no le pitan uno mucho más clamoroso. Esa disparidad tan grande de criterios lo único que crea es desconfianza y desconcierto, ya que tanto equipos como aficionados ya no saben donde se ubica el límite de la legalidad en muchas acciones. De hecho, algunos jugadores están aprovechando ese desconcierto para obtener ventajas que hace años ni imaginábamos, gracias a exageraciones y gritos de dolor ante acciones que para nada lo son, pero que confunden al árbitro. De hecho muchas de estas acciones no se pitaban anteriormente, pero, conectando con el segundo problema, el indebido uso del VAR está haciendo que proliferen dichos errores. Más allá del principal problema (pero inevitable) del VAR, que es que está manejado por un árbitro, la manera de utilizarse también es errónea. Cuando son llamados a revisar, los árbitros suelen obtener la imagen en estático de la jugada, cuando el fútbol es puro movimiento, por eso en unos pocos «frames«, sí que podemos ver si existe contacto entre jugadores, pero jamás podremos ver si dicho contacto es suficiente, eso es tarea de los árbitros de campo. Pero es que hasta en donde no debería existir el debate lo hay, como en los fueras de juego, donde semana tras semana vemos líneas mal tiradas, aunque siendo sinceros, esto no es culpa de los árbitros, sino de la federación, que se cree que con un simple cursillo pueden hacer el trabajo de un delineante o un arquitecto.

Para colmo, la autocritica es inexistente y el organismo que les regula opera como una mafia que se protege gracias a sanciones si alguien decide quejarse. Seguramente quien mejor resuma este sentimiento es José Gomes, quien estalló tras ver como le robaban dos puntos en la ultima jugada del Almería – Leganés. Como bien dijo el preparador, los equipos merecen respeto, ya que por la incompetencia de unos pocos no se puede arruinar el trabajo de muchísima gente.

(Fuente: As TV)

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