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El ocaso del fútbol de toque

Los años van pasando y el fútbol va evolucionando, atrás ha quedado el fútbol de toque de aquel Barça que dominó Europa con puño de hierro, ha llegado un nuevo orden mundial.

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Cada tantos años, una nueva corriente de juego llega y se impone sobre el resto, haciendo que las demás caigan en decadencia y elevando a los altares a aquellos locos que supieron ver algo que los demás no supieron ver. En la temporada 2008-2009 Guardiola, quien se empapó del estilo de toque de Cruyff, cogió esa primera versión y la perfeccionó hasta tal punto que convirtió a ese Barça en un rival temible y que no encontraba rival. De hecho, muchos clubes, optaron por sumarse a esta filosofía para tratar de conseguir los mismos éxitos que estos. Sin embargo, el único equipo que consiguió aprovecharse de ello y triunfar no fue un club, fue la Selección Española de Fútbol, que consiguió encadenar dos Eurocopas y un Mundial de manera consecutiva.

Sin embargo, todo cuento tiene su final. Desde hace ya un par de años, parece que aquellos equipos que decidieron optar por el fútbol de toque ya no son tan dominantes, y es que, aunque sea a base de palos, todos aprendemos y aquellos que no se subieron al carro han descubierto ya la forma de desarticular este sistema. La Liga, la competición que más se empapó ha dejado de ser ese imperio que dominaba todas las competiciones europeas, llegando a meter hasta siete equipos en sus competiciones. A excepción del Sevilla, quien tiene un idilio casi inquebrantable con la Europa League, los equipos españoles, durante los últimos dos o tres años, suelen destacar por fracasar estrepitosamente en estas competiciones. Además, tal y como comentábamos unas líneas más arriba, la Selección Española también ha perdido su dominio, saliendo de todas las quinielas de campeones.

Foto: Reuters RC

Pero, ¿quién ha recogido el testigo? Pues no está nada claro, ya que en un principio parecía el momento de resurgir para los ‘reds’, quienes a través de un fútbol de contragolpe, vertical y muy ofensivo consiguieron alzarse con la Champions en 2019 y con la Premier League el pasado año. Sin embargo, este año ha perdido esa magia, seguramente por culpa de las innumerables lesiones y lesionados, y parece ser que es el Bayern quien lleva la delantera. Desde la llegada de Flick, el juego bávaro ha desembocado en un aplastante dominio físico, con jugadores que hacen un esfuerzo titánico durante los 90 minutos, con una presión exhaustiva en campo rival, sin renunciar a poder jugar tanto en largo como en corto. Un ejemplo de ello es Joshua Kimmich, lateral derecho reconvertido a pivote, que partido tras partido nos embelesa con su trabajo defensivo, su recorrido y su buen juego. Otros como PSG, United o incluso Leipzig también parecen seguir esta misma senda.

La conclusión que podemos sacar es que el fútbol está en constante evolución, y esta, cada vez más se dirige hacia un fútbol de cíborgs, jugadores con un físico fuera de lo natural, capaces de romper líneas con una arrancada potente y con la calidad suficiente como para decidir un partido. Si no te lo crees, solo hace falta que mires a los talentos que llegan, todos cumplen ese patrón.

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