Medio multiplataforma opinativo especializado en fútbol

Estado de alarma

El Espanyol es un barco a la deriva, que ve como se le acerca un iceberg y es incapaz de esquivarlo. ¿Serán capaces de dar un giro de timón o acabarán hundiéndose en la Segunda División?

0

Un año después de que a nivel nacional se decretara el estado de alarma por el coronavirus, el Espanyol decreta el suyo propio. Después de una primera vuelta de récord, los pericos solo han sumado 10 de los 24 puntos que han disputado, lo que ha causado que el equipo haya pasado de ser líder a ser tercero, con una distancia de más de un partido con el Mallorca, actual líder.

De Mallorca precisamente venía su actual entrenador, quien después de llevar a los baleares desde la Segunda B hasta Primera y casi salvarles, parecía el idóneo para esta causa. Sin embargo, ahora mismo se encuentra más que cuestionado, ya que es la diana de la mayoría de aficionados. Desde un principio, el juego del entrenador no caló en el aficionado perico, proponiendo un juego de repliegue bajo y dejando cundir la anarquía en su frente de ataque a la espera de un destello de calidad que desequilibre la jugada. Pese a ello, mientras llegaran las victorias, el aficionado mantenía la calma, aunque desde varios sectores ya se pedía su destitución a final de temporada, aunque se subiera. Pero cuando llega el hambre, el amor sale por la ventana y ahora mismo el míster se encuentra en la cuerda floja. El entrenador ha ido variando su once varias veces, aunque siempre desde cierto inmovilismo, ya que rota, pero de manera engañosa, ya que solo cuenta con 12 o 13 jugadores, cambiando a jugadores con roles de titular indiscutible a olvidados en un abrir y cerrar de ojos. Sin duda el preparador valenciano tiene que dar un giro de timón, quizá cambiando el esquema, o quizá tomando nota de aquello que sí le ha funcionado, como ante el Málaga, a quien dio un baño de principio a fin, con un juego de ritmo alto, con un bloque muy junto, pero no bajo y que no presionaba muy arriba, pero sí de manera muy intensa, dándole una gran solidez defensiva.

Foto: Getty

De hecho, esa solidez es la que hizo que el equipo se mantuviera arriba, ya que apenas encajaba, pero a día de hoy cualquier equipo le hace gol sin mucho esfuerzo. Casualmente (o no), la zona defensiva ha sido la que más ha rotado durante toda la temporada. Salvo Pedrosa, ninguno de los demás defensas ha logrado asentarse permanentemente en el eje de la defensa, pero lo que es aún peor, ninguno de ellos parece una solución de garantías. Aun así, todos los problemas defensivos no son culpa de la defensa, ya que para defender bien todos han de aportar su grano de arena, desde el portero hasta el delantero. Probablemente los problemas defensivos empiezan por sus delanteros, ya que a excepción de Puado, ninguno aporta demasiado. Los delanteros no presionan arriba, las bandas apenas ayudan a su lateral y otras muchas deficiencias que crean desajustes que suelen acabar en gol. Pero no es solo problema de ellos, ya que de medio campo hacia atrás, se están dando fallos de alevín, defensas mal perfilados, malas salidas de balón que acaban en contras rivales, poca contundencia… En el apartado ofensivo parece que los jugadores cumplen, ya que siguen metiendo goles, aunque con un juego muy lento y estático, sin apenas desmarques. Durante una fase se probó con el 4-4-2 para mejorar en esa faceta, pero solo dejó en evidencia que en fase de creación solo aportaba Darder, y si él no está bien, el equipo no hila tres pases. Seguramente, muchos jugadores deberían haber abandonado el barco este verano y haber hecho limpieza, ya que muchos de ellos no han sido capaces de dar la talla con ninguno de los 5 entrenadores que han pasado por Cornellá en el último año y medio.

Foto: AS

Pero toda la culpa no recae en los que están en el campo, ya que la confección de la plantilla viene de Rufete, quien incomprensiblemente no decidió dimitir tras el descenso del equipo, tras una temporada con cuatro entrenadores (incluido él mismo) y unos fichajes que en ningún momento funcionaron. Tampoco se sabe por qué desde China no llegó la orden de Mr.Chen para cesarle, a quién en los años que lleva como propietario no le había temblado el pulso para destituir a altos cargos. Esta temporada, el director deportivo ha reforzado la plantilla con seis fichajes, y a excepción de Keidi Bare, ninguno ha sido capaz de ganarse la titularidad.

Foto: Pep Morata

Apenas trece jornadas quedan, parece bastante margen, pero el equipo ha de dar un giro de timón de 180º, ya que con las últimas actuaciones y su ritmo de puntuación puede verse atrapado en el infierno de la Segunda División y quien sabe si acabar como otros históricos del fútbol nacional, si no pregúntenle al Depor.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: