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La MLS, una liga seria

Casi 28 años han transcurrido desde su fundación. Hoy en día, ha dejado de ser simplemente un show yankee para convertirse en una liga competitiva

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Allá por 1950, una selección estadounidense casi amateur afrontaba su tercera participación en un Mundial en tierra brasileña. Formaba parte del Grupo B. En el primer encuentro se enfrentó a España, terminó perdiendo por 3-1. En el segundo duelo, derrotó históricamente por 1-0 a Inglaterra, los inventores del fútbol, con gol de Joe Gaetjens, convirtiéndose en la primera victoria en este certamen y una de las mayores sorpresas en la historia del fútbol pero en el siguiente partido, terminó perdiendo por 5-2 ante Chile y fueron sentenciados a la eliminación. Luego de este campeonato, múltiples fracasos en las eliminatorias y en otras competiciones oficiales hicieron que Estados Unidos baje a tierra nuevamente, hasta que en Italia 1990 volvió a los planos internacionales a pesar de tener que preparar las valijas tras la fase de grupos.

Paralelamente a estos hechos, la liga estadounidense era un torneo de experimento y algo peculiar, con escenarios adaptados del fútbol americano y reglas propias. La apuesta había sido sumar a estrellas en el epílogo de sus carreras. En ese intento de captar la atención de una sociedad amante del deporte pero completamente alejada del fútbol, arribaron Pelé, Franz Beckenbauer y Johan Cruyff. Esas contrataciones estelares que resultaban extravagantes y no prendían entre el público, de todas maneras generaron los cimientos que sostienen a la construcción actual.

En 1994 cambiaría todo. Los Estados Unidos eran sede de la Copa Mundial donde llegarían hasta los Octavos de Final y más tarde se crearía la Major League Soccer por lo que el deporte se ganaría su espacio. A partir de allí, el torneo evolucionó considerablemente hasta convertirse en lo que hoy conocemos, destacándose con futbolistas que bien podrían estar en las competencias de países con mayor tradición futbolística. Futbolistas jóvenes que hasta hace poco tiempo atrás no hubiesen barajado ese destino, hoy ven que Estados Unidos ofrece un nivel que de ninguna manera les cierra la puerta de la selección y las ligas europeas. Ya no se trata de un cómodo lugar para amenizar el retiro, sino de un certamen de alta competitividad.

La estructura de los últimos campeones demuestran que la política deportiva dejó de ser incorporar extranjeros veteranos. Con varios millones de dólares sumaron a futbolistas sub-20 que elevaron notablemente la calidad de juego de los 27 equipos que se encuentran divididos en las dos conferencias: Este y Oeste. Hoy por hoy, el estilo, la intensidad, el rigor físico y la rapidez del fútbol norteamericano se asemeja con el que podemos observar en la Premier League.

Y el crecimiento no se dio únicamente en el campo de juego. Fuera de él, también es notable. “Acá es todo del más alto nivel mundial: el estadio, los gimnasios, las canchas de entrenamiento, los gabinetes médicos. Hay un montón de gente pendiente de todo lo que necesitamos los jugadores. Cuando llegué no lo podía creer”, asegura Eric Remedi, argentino que se desempeña en el San José Earthquakes. Y anticipa: “Nosotros jugamos de local con no menos de 50.000 personas en la cancha cada partido. Por cómo se juega y el marco, esta liga a corto plazo va a ser de las mejores”.

Por otro lado, su compatriota Daniel Vega, también afirma que «el formato por conferencias está muy bien porque las distancias son muy largas y se haría imposible jugar todos contra todos; el diseño está muy bien”. «Es una liga donde hay presión para ganar, pero la gente no está tan enferma a como estamos acostumbrados nosotros; hay paciencia y no es todo vida o muerte”, agrega. Y justamente, esa competitividad no perjudicial y nociva expone por qué varios futbolistas deciden emigrar a dicha liga.

La mentalidad de la MLS cambió. Las franquicias aumentaron sus presupuestos, se profesionalizaron y apostaron por proyectos a largo plazo. Tiene la estructura de un mercado porque ya no solo compra jugadores sino también vende. La apuesta es incorporar jugadores para desarrollarlos. Por eso varios equipos cambiaron sus estrategias de compras y sumaron a jóvenes que desde allí puedan dar el salto a Europa. Para conseguir esto, se están haciendo fuertes inversiones que implican tener un equipo B y también una academia. Eso hace que si se encuentra un buen futbolista en cualquier parte del mundo de 14 o 15 años se lo pueda incorporar. Y todo eso se lo hace con un marco de mucho profesionalismo y contención, incluso económica, para la familia. Hoy esto no pasa en volumen, pero sí en casos puntuales; y cada vez va a suceder más a partir de lo que ofrece esta liga y el país.

La MLS dejó de ser un destino exótico en el mundo de la pelota para presentarse como una liga ambiciosa. No tengo dudas que en algunos años va a estar entre las cinco mejores ligas del mundo. Cada vez sus equipos juegan mejor y el movimiento económico que generan es mayor. Aún en transformación y construcción, la Major League Soccer ya es una liga seria.

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