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La reinvención en persona

Falso 9, sin delanteros... Con sus formas, Pep se reinventa para ser siempre el mejor

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Reinventarse. El término de moda en esta época pandémica, también aparece en la cabeza de Pep Guardiola. Y es que, desde varios sectores de la tribuna, se le pedía que pisara las últimas rondas de la Champions League para comenzar a reconocerle su trabajo en Manchester. Tal como sucedió en Alemania, cuando dejó su huella en el Bayern. Hoy, finalmente, se cumplió ese deseo. Pero la transición fue imprescindible.

También es cierto que el primer año allí en Inglaterra fue muy malo, tirando a pésimo. Pero a partir de allí, los citizens no tuvieron nada más que sonrisas. Más allá de los resultados o la posición en la tabla. El ciclo ha sido exitoso y productivo, sobre todo para quienes nos inquietan los métodos. Y dentro de ellos, resalta la reinvención. Y Guardiola es un maestro en este aspecto. Si no es el técnico más revolucionario de la historia, lo es sin dudas de los últimos 20 años. Ningún otro ha inventado tanto en un fútbol en el que se dice que todo está inventado.

Analizando el último duelo ante el PSG, claramente podemos decir que no sufrió. Fue sólido. Ni hablar de la letalidad en ofensiva. Pero, ¿recordamos el comienzo de la temporada? El equipo defendía realmente mal. ¿Qué hizo Pep entonces? Modificó el ataque. Antes defendía con dos marcadores centrales más el volante de contención. Y quedaba desequilibrado. La nueva idea del catalán fue evitar que Kyle Walker, de notables condiciones físicas, pase al ataque por el lateral. Ahora llega hasta la mitad de la cancha y se frena para quedarse custodiando a los centrales. De esta forma no le fue nada mal: en los 13 partidos de Champions, de los que ganó 12 y empató 1, le marcaron apenas 5 goles y convirtió 25.

Y, ¿cómo ataca? Mahrez se coloca bien abierto por derecha, siendo el único de los mediocampista con posición fija. El lateral izquierdo puede trepar por la banda para ensanchar al equipo, si es Zinchenko, o cerrarse para generar juego, si es Cancelo. Luego aparece Foden, una joya con una zurda elegante y que parece que va en el aire. Bernardo Silva es una especie de interior que se asocia mucho con Mahrez, mientras que De Bruyne oficia de arquitecto del juego y se mueve por el centro. Desde más atrás asoma el alemán Gundogan. Todos ellos son los que se lanzan al ataque para ocupar la vacante de los delanteros. Porque esa es la nueva revolución: el 9 es el espacio.

Una década pasó de aquella paliza táctica del Barcelona al Manchester United que significó la consagración en la Champions League. Entre medio, tres intentos por volver a levantarla con el Bayern Múnich y otros cuatro con su actual escudo. Pasó de jugar con el famoso falso 9 a jugar sin atacantes puros. Ahí está el mérito. La revolución fue prescindir de delanteros para poblar la cancha de mediocampistas y lanzarlos al ataque para que ocupen los lugares que antes les pertenecían a los delanteros.

Guardiola lleva años trabajando una estructura que busca minimizar la pérdida del balón, pero ahora además posee una red de seguridad para aquellas ocasiones en la que irremediablemente ocurre lo que se quiere evitar a toda costa. La transición fue fundamental. De la derrota supo aprender y, hoy por hoy, convirtió al Manchester City en un equipo de temer si se lo tiene enfrente. Los elogios llegan y llegan. Se viene la final.

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