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Así no

Boca sufrió pero superó por penales a Inter para estirar su estadía en la Libertadores

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Con un rendimiento muy pobre y un clima de tensión máxima, Boca cayó ante Internacional de Porto Alegre en La Bombonera por la vuelta de los Octavos de Final de la Copa Libertadores. Pero fue desde los doce pasos donde sentenció la serie y logró la clasificación a la siguiente fase.

Desde el minuto cero, el conjunto azul y oro se vio claramente superado por la velocidad y voracidad del equipo brasileño que saltó al campo de juego con una clara ambición de llevarse por delante al rival y clasificarse a toda costa. Con grandes rendimientos individuales como los de Patrick, Guilherme o Thiago Galhardo, se irían al entretiempo con un 0-0 que no servía pero con señales de que podía conseguir el primer gol en cualquier momento. Y así sería.

A los pocos minutos de iniciado el segundo tiempo, Inter se ponía en ventaja con una jugada por la banda que se repitió en toda la serie: desborde de Patrick ante un débil y solitario Buffarini, centro al medio seguido por una mala salida del arquero Andrada y definición en su propio arco de Frank Fabra que intenta rechazar con un taco en lugar de despejar con su pierna derecha.

El desarrollo del partido seguiría prácticamente igual con un claro interés del equipo visitante de ganar la serie con su máximo potencial aunque con el correr de los minutos, la intensidad física bajaría notablemente dándole protagonismo al local. Así llegaría el pitazo final y la definición por penales donde tras dos fallidos del conjunto colorado, Boca lograría el pase a los Cuartos de Final.

Más allá del resultado final, que es lo que a todos les interesa, me gustaría poner énfasis en el rendimiento pobrísimo que demostró el Xeneize ayer por la noche que, sin dudas, es una clara señal de que este no es el camino. Con esta última actuación, el entrenador Miguel Ángel Russo debería replantearse qué es lo que desea del equipo en sí y perfeccionarlo lo máximo posible.

Boca, siendo el último campeón del fútbol argentino, con el amplio plantel que posee y los grandes apellidos que tiene entre sus filas, no puede permitirse este tipo de partidos. Por más que el rival haya presentado un alto nivel y un desgaste físico que le impida desplegarse con mayor comodidad, el conjunto argentino tiene que utilizar este duelo para capacitarse mejor y saber responder en caso de que otros equipos, con mayor eficacia, planteen funcionamientos similares.

Un punto a mejorar son los laterales que, sin compromiso de los extremos y con el bajo rendimiento defensivo de los marcadores de punta, son vulnerables ante la ofensiva rival. Siguiendo esta línea, este equipo pide a gritos un mejor mediocampo para conectar la línea defensiva -que demasiada solidez ha demostrado- y el juego que impone Edwin Cardona en la delantera, además de evitar ese vacío de recuperación que hay en ese sector del campo, con las confusiones de Campuzano y Capaldo. Más arriba, sin importar que Carlos Tevez se sienta a gusto en ese puesto, se hace evidente la falta de un centrodelantero puro que aguante la pelota y le dé descanso a sus compañeros, además de aportar cierta letalidad en el área contraria.

Lo complejo es que de aquí en adelante, los duelos son a matar o morir y no te dan demasiado tiempo para trabajar los planteos tácticos como así también un margen de error. Pero, confiando en la experiencia de Russo y la capacidad de su cuerpo técnico, creo que le encontrará la vuelta para sufrir lo menos posible y llegar lo más lejos que el fútbol le permita. Y lo que está claro, y el DT debe saberlo, es que así no se puede seguir en competencia. Así no se puede ser campeón. Así no.

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