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Las dos caras de la moneda

Boca y River fueron eliminados de la Copa Libertadores pero las sensaciones son totalmente opuestas

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Decíamos una semana atrás que los efectos de que Boca hubiera dejado afuera a River de la Copa Diego Maradona podrían calcularse mejor una vez finalizadas las semifinales de la Copa Libertadores. Lo que podía ser una frustración extra para el Millonario por haber sido desplazado del plano local por su clásico rival en dos torneos seguidos, al mismo tiempo que tenía las peores perspectivas en la Copa, se desestabilizó ampliamente en estos últimos días.

Martes, 12 de enero

En suelo brasileño con una derrota por 3-0 en la ida ante Palmeiras, el equipo de Marcelo Gallardo iba en busca de una noche épica con la necesidad de convertir cuatro tantos para clasificarse a la final, evitando una definición por penales. Casi imposible. «Que la gente crea porque tiene con qué creer», dijo alguna vez el ‘Muñeco’. Y fue así.
El Millonario creyó. Saltó al campo de juego con una voracidad pocas veces vista, decidido a arrasar con quien se interpusiera en su camino. Con el juego de siempre y como si nada hubiese pasado en la ida, se encontró con el gol. Primero con Rojas. Luego con Borré. Fallos del VAR por acá. Fallos del VAR por allá. Final del partido. River Plate eliminado de la Copa Libertadores.
¿Qué pasó entonces? Pasó que esto es fútbol. Es impredecible. Tan impredecible como el modo en el que salió a jugar el equipo argentino, que jamás bajó los brazos a pesar de las adversidades del encuentro, tal como Gallardo se lo indica a sus dirigidos, y que estuvo a sólo un paso de jugar por el título en el Maracaná.

Miércoles, 13 de enero

Fue 0-0 en La Bombonera, en un partido opaco sin demasiadas ocasiones de gol creadas. Boca llegaba a la tierra de Pelé con la ilusión intacta, sobre todo porque hasta ese momento había logrado mejores rendimientos en condición de visitante que en su propia casa y porque solo necesitaba marcar un gol o empatar anotando la misma cantidad de tantos que el Peixe para meterse en la final. Pitazo inicial.
Poco y nada del conjunto azul y oro hasta que llegó el primer gol de Santos, con autoría de Pituca. Con la necesidad de salir a buscar el partido, intentó con una escasa tenencia de balón lo mejor que se le presentaría en el partido, sin poder concretar. Al entretiempo abajo en el marcador. Cinco minutos del complemento, ya 0-3 abajo. Expulsión irresponsable de Fabra. A partir de allí, nulo labor del Xeneize. Santos ya se sentía ganador. Final del partido. Boca Juniors eliminado de la Copa Libertadores.
¿Qué sucedió acá? Lo que se veía venir. Boca nunca supo ponerse en partido. Parecía no estar a la altura de una semifinal continental. Jamás propuso una forma de juego ni presencia dentro de la cancha, los rendimientos individualidades estuvieron muy por debajo de lo que se venía demostrando y ni hablar de lo colectivo. Sin juego en el mediocampo, con un ataque desarticulado y con una defensa muy flexible, los brasileros se hicieron un festín en la cancha.

Las dos caras

Sin pensarlo dos veces, está claro que desde el vestuario tanto River como Boca querían estar en la final el próximo 30 de enero pero las formas son las principales diferencias. Uno salió decidido a comerse crudo al rival, con el funcionamiento que desde hace tiempo viene trabajando, y aún cuando el reloj corría y la eliminación estaba más cerca, supo tranquilizarse y seguir el mismo camino. El otro parecía un equipo realmente amateur, con futbolistas desganados, sin saber qué hacer con la pelota, merodeando de un lado a otro, con un Miguel Ángel Russo que tampoco supo plantear el partido ni actuar cuando la situación lo ameritaba. De hecho, así lo admitiría más tarde en conferencia de prensa.
Y si bien para el hincha, el resultado es el mismo, estoy convencido que el de la banda albirroja está mucho más orgulloso que el de la ribera. Los métodos que se utilizan para llegar al objetivo son muy importantes. Transmiten confianza, seguridad y un horizonte al cual apuntar. Hoy, el Millonario sabe que este es el camino por más bajas que sufra dentro del plantel, mientras que el Xeneize seguramente esté replanteándose muchos aspectos como la forma en la que se deben afrontar los compromisos, las prioridades y, como consecuencia, el armado del equipo con jugadores idóneos de acuerdo a la idea del entrenador y que realmente quieran jugar en una institución tan importante.

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