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Perdimos por goleada y zafamos del descenso

El año 2020 afortunadamente se va. Perdimos por goleada. Pero, al menos, zafamos del descenso

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Indudablemente el 2020, que tan lindo pintaba allá por enero, terminó dando solo dolores de cabezas, causando mucho daño y provocando tristeza y mucha angustia en millones de personas alrededor del mundo. De hecho, no alcanzarían ni 20 columnas como esta para enumerar todas las malas noticias que tuvimos que dar. Y de las relacionadas al deporte, demasiadas. Sin embargo, siempre tenemos que mirar hacia un costado con el ojo optimista y hacia allí intentaré apuntar en este artículo. Porque si el año fue tan dañino con nosotros, vamos a responderle con otra energía.

Lo peor que le pasó al deporte a lo largo de estos 365 días fue estar tanto tiempo inactivo. En algunos casos, fueron tres meses. Las pérdidas económicas de todas las ligas fueron dramáticas. Nosotros, en Argentina, nos fuimos al otro extremo: 228 días sin que ruede la pelota. En lo que respecta a nuestro fútbol, temimos que un parate tan extenso pudiera perjudicar a nuestros clubes en el plano internacional. No obstante, el cuidado profesional de cada uno durante la cuarentena, la enorme capacidad de nuestros entrenadores y el ánimo competitivo de siempre llevaron a que cinco de los ocho semifinalistas sudamericanos sean argentinos y, en la mayoría de los casos, con niveles colectivos e individuales muy elevados, por encima de lo que uno podía llegar a imaginar en los meses de agosto o septiembre cuando recién se daba a conocer una fecha estimativa del regreso de las competencias.

En cuanto a la Selección Argentina respecta, casi no jugó este año. Sin amistosos de preparación y con las Eliminatorias Sudamericanas como primer compromiso, todo hacía temer un mal arranque. Sin dudas, el sufrimiento para llegar a Rusia ha dejado sus huellas. A pesar de todo esto, la Albiceleste cuenta con diez puntos sobre doce posibles. Pasó La Paz ganando, triunfo en Lima y solo Brasil esta por encima en la tabla. No es para relajarse, sí para respirar. Sobre todo porque partido tras partido, Lionel Scaloni consiguió consolidar un «once ideal» y un estilo de juego que a la mayoría de sus futbolistas le sienta cómodo, sacándole presión a Lionel Messi, de quien tanto se dependía en años anteriores.

Y ni hablar de las grandes estrellas de la Liga Profesional de Fútbol como Carlos Tevez que comenzó siendo prácticamente un exjugador sufriendo cierto destrato a la hora de la renovación de su contrato y terminó siendo la principal figura de Boca en la obtención de la Superliga Argentina y la llegada del equipo a instancias de semifinales en la Copa Libertadores. Salió ganando. Adentro y afuera. Al igual que nombres como Lisandro López, en Racing; Maxi Rodríguez, en Newells, que con casi 40 años es pieza fundamental o Fernando Gago, en Vélez, que hasta último momento antes de anunciar su retiro, fue una ficha de jerarquía absoluta. Y la situación enseñó que a los grandes se los respeta. Siempre.

Y en la recta final, sufrimos grandes pérdidas como las de Diego Maradona Alejandro Sabella. En estos casos, sabrán disculparme, no encuentro nada positivo para rescatar. Lo único que puedo pedir y ofrecer es respeto. Respeto por sus memorias, por sus obras, por sus legados, por sus historias. La mejor manera de hacerlo es no olvidándolos. Porque fueron inolvidables. Igual que este año que se va, con la diferencia de que el 2020 no será bien recibido nunca más. Perdimos por goleada, créanme. Pero, como dice la canción de «Las Pastillas del Abuelo», si «hasta acá nos ayudó Dios» es porque zafamos del descenso y la próxima temporada vamos a pelear por el título.

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