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Diego se fue, pero seguirá estando. No será mito o leyenda, porque eso es fantasía o invención. Maradona fue real

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Siempre me costó dimensionar y entender la magnitud de Diego, lo que había hecho dentro del campo de juego y lo enorme que fue su figura. El no haberlo visto jugar, el no haber sentido las inmensas emociones que generó en cada argentino, en cada futbolero alrededor del mundo, en momentos tan importantes, me ponían en una situación incómoda y en la cual muchos de mi generación seguro nos supimos encontrar. Pero lo sucedido en las últimas horas me ayudaron a sentarme a escuchar, sin conciencia del tiempo, relatos e historias de gente que tuvo la posibilidad de disfrutarlo o incluso de conocerlo, y realmente parecen fragmentos de una novela que mezcla todos los géneros: desde el drama hasta la comedia, pasando por múltiples aventuras y eventos románticos.

Al escuchar su nombre, es inevitable recordar sus goles y su picardía expresada en la gambeta o hasta en sus declaraciones, apreciada desde mi punto de vista con una pantalla de por medio y con la frase «mejores momentos de Diego» en el buscador de YouTube, porque así me tocó vivirlo, y me hizo creer que existía la magia, y los genios, y las cosas imposibles. Fue el hombre que realmente hizo sentir al hincha que el fútbol podía ser otra cosa: el deporte como la posibilidad de un espectáculo. Todos soñamos algún día poder hacer que la pelota nos obedeciera como le obedecía a él como aquel día en el San Paolo al ritmo de ‘Live is Life’. Todos queríamos tener esa zurda maravillosa, esa magia, ese talento… pero Diego solo hubo uno.

Pero su vida no solo fue de rosas. También, fue un camino espinoso, plagada de decisiones equivocadas. Sus adicciones, sus malas compañías… Siempre se manejó mejor en el campo que fuera de él. Por eso hay que destacar que Maradona fue el más perfecto de los imperfectos o como como decía Eduardo Galeano, «Maradona es como un Dios sucio«. Dios es perfecto, pero Maradona era imperfecto y eso lo humanizaba. Era un Dios humano. Es tan humano que se equivoca de una manera tan humana como el peor de los pecadores. Y a su vez, nos hace creer que todos podemos llegar a un lugar. Por eso lo llora la sociedad porque estamos perdiendo a un Dios que vivía con nosotros. Nadie fue capaz de levantar tanta pasión en el deporte que más pasión levanta.

Todos sabemos que hoy se nos fue una parte de nuestros sueños. Se fue, pero seguirá estando. No será mito o leyenda, porque eso es fantasía o invención. Diego Armando Maradona fue real. Fue el jugador que dominó una era en el deporte más popular y por eso será inmortal. “Qué importa lo que Diego hizo con su vida, importa lo que hizo con la mía”. Esa frase del escritor Roberto Fontanarrosa lo dibuja todo. Diego hizo mucho con la vida de otros y entregando todo de lo poco que tuvo de vida. Diego fue para muchos, el primer ídolo. Para mí, el ídolo eterno.

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