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La consagración de Defensa no sólo sorprendió a más de uno, sino que expuso a muchos

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Defensa y Justicia levantó la Copa Sudamericana tras derrotar a Lanús en la final disputada en Córdoba y, además de sorprender a más de uno, expuso a muchos. Para bien y para mal. El Halcón decidió hace varios años sostener y apuntalar un mismo estilo de trabajo, con entrenadores de perfiles similares. Y varios de ellos, por no decir todos, estuvieron en el cargo un puñado de partidos. No justamente por inconformismo de la dirigencia. Todo lo contrario. Porque aparecían ofertas superadoras que tentaban a los técnicos y decidían partir con la ilusión de triunfar.

Diego Cocca se fue a Racing después de ascenderlo, Ariel Holan a Independiente, Sebastián Beccacece a la Selección Argentina primero y al Rojo después y Mariano Soso a San Lorenzo. No está claro qué hará Hernán Crespo aún. En todos los casos, son grandísimos profesionales que tras salir del equipo de Florencio Varela tuvieron una suerte dispar. Algunos duraron más que otros en sus cargos. Sin embargo, todos fueron desplazados. Y no se trata de cuánto duran, sino de cómo los tratan o destratan en los considerados clubes grandes del fútbol argentino.

«No es lo mismo cuando tenés la presión de un equipo grande«, se dice. Es mentira. Presión tienen todos. No vamos a creer que Defensa y Lanús jugaron sin presión la final del sábado pasado. La diferencia pasa por el resultadismo extremo que se maneja entre un equipo y otro. La paciencia e impaciencia. La confianza o la falta de ella. Son conceptos claves en un proyecto como el del campeón.

Hernán Crespo, más allá de ser una figura importantísima en nuestro fútbol, no es un mago. Ni su cuerpo técnico lo es. No obstante, la dirigencia le brindó el respaldo y el tiempo necesario para que analicen a sus futbolistas, leyeran correctamente en qué rol potenciarían a cada uno y así consiguieron su mejor versión. Se respetó un proceso indispensable en el fútbol. No se llega de un día para al otro a la cima de la montaña.

Por ello, a partir de ahora, en lugar de subestimar a estas instituciones, sería mejor que intenten imitarlas. Con sacarles entrenadores y jugadores no alcanza. Hace falta saber y, en tal caso, admitir ignorancia cuando no se sabe. Todo se puede aprender, incluso de los clubes más chicos. Con paciencia descubrirán, tal vez, que no pasa por la presión sino por la confianza. Crean en los proyectos. Crean en el largo plazo. Crean.

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