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¡Meta mano, Jürgen!

Si las cosas no van bien, es evidente que es necesario un volantazo y cambiar de rumbo. Señor Klopp, limpie sus anteojos...

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Todo lo que iba bien, ahora parece ir todo mal. Nadie puede explicar las razones. Ni siquiera el propio Jürgen Klopp. Pero no se necesita muchos años de capacitación técnica o ser un entrenador experimentado para comprender que si las cosas no van bien, hay que cambiar el rumbo para enderezar el barco.

Este Liverpool, aunque ahora sea díficil de creer, es el último campeón de la Premier League y dueño de una campaña memorable. Supo levantar la Champions League e incluso levantar el Mundial de Clubes. Hoy, a esta altura de la temporada, la afición no quiere ni echarle un ojo a la tabla de posiciones porque no está ni dentro de los puestos de ingreso a las competencias europeas. El heavy metal que el entrenador alemán supo inculcarle al equipo ya no se ve reflejado y pasó a ser un tango melancólico.

Es cierto que las adversidades durante este último tiempo fueron muchas. El equipo se le cayó entero. Y ha tenido bajas muy sensibles como la de Virgil Van Dijk. Por ende hay ciertos aspectos de esa base que se había logrado que se desgastaron como la solidez defensiva. Ahora falta gol y también la frescura física y mental que antes le permitía imponerse los noventa minutos. Esencialmente porque el funcionamiento pasaba por ahí, por un pressing constante y agresivo sumado a un contragolpe letal e imparable por todo el ancho del campo. El ‘Youll Never Walk Alone‘ se cantaba con alegría.

Hoy Klopp se encuentra, en mi opinión, ante el mayor reto desde que está en el banco de los Reds que es reinventarse. Sí, esa palabra que tanto hemos escuchado en estos tiempos pandémicos también afecta al entrenador germano. Sus mejores piezas no están, ya sea porque tuvieron que pasar por la enfermería o porque luchan contra un golpe de confianza. Por ello, quizás es momento de apartar ideas preestablecidas y cambiar el esquema o la idea por un tiempo. Patear el tablero puede hacer que Liverpool vuelva a despegar.

Analizando los últimos partidos, saltar al campo con cinco defensores podría ser un cambio acertado. En primer lugar, porque le brindaría confianza a los novatos marcadores centrales que tiene el plantel a disposición. Y sobre todo porque además liberaría de tareas defensivas a los laterales del equipo cuyas virtudes pasan por la proyección en ataque y asociación con los mediocampistas para finalizar las oportunidades creadas, por dentro, a través de los delanteros de gran pie que se desempeñan. Sin embargo, dejar un tiempo de lado el heavy metal y apostar por un ritmo más light tampoco sería una mala apuesta.

Por más crítica que reciba, el punto es que a Jürgen Klopp tampoco se lo puede tocar demasiado. Dudo que esté en juego su lugar en la institución. Al fin y al cabo, es el padre de su resurgimiento. Eso sí, ¡meta mano, Jürgen!

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